Ahigal falla su XXXVIII certamen poético de ‘Exaltación al Olivo’

Cuentan algunas crónicas que el pueblo de Ahigal fue, en sus orígenes, la aldea de Filcunea, topónimo que parece emparentarse con el lugar donde abundan los higos. Pero la evolución filológica del término nos los pone aún más claro: La Figal, Laygal, La Higal… hasta el nombre actual. La gente ya entrada en años de estos territorios del norte cacereño suele decir Ámuh a La Igal o Venímun de La Igal. Y es que al pueblo de Ahigal han ido y venido con mucha frecuencia los comarcanos de la zona, sobre todo los domingos, cuando se celebra un tradicional y concurridísimo mercado: un sitio ideal no solo para hacer transacciones ganaderas, sino para comprar todo lo habido y por haber, así como para compadrear y comadrear y meterse entre pecho y espaldas buenos lingotazos de los excelentes caldos de sus viñas, acompañados de buenas magras y otros suculentos aperitivos.

Miembros del jurado y ganadores de la edición del Concurso Poético Nacional Exaltación del olivo-2018 (Foto: José María Domínguez Moreno)

Ahigal es una de las 15 poblaciones que componen la mancomunidad de Trasierra-Tierras de Granadilla,  la mayoría de las cuales pertenecen al sustrato histórico de la socampana de la Villa y Tierra de Granada, nombre éste que se corresponde con el actual despoblado de Granadilla.  Siempre fue un centro cosmopolita., al que la emigración de las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo le arrebató más de un millar de habitantes.  Es la única localidad que mantiene viva una revista cultural y que convoca un concurso anual poético, que ya va por su XXXVIII edición.  Lo promueve la Agrupación Cultural Amigos de Ahigal, colaborando el Ayuntamiento del lugar y la cooperativa agraria La Granadilla.

Justa Paniagua Cáceres, directora de Ahigal, Revista Cultural (Foto: José María Domínguez Moreno)

Recientemente, se ha celebrado el fallo de la última edición.  El jurado lo han compuesto el catedrático de Lengua y Literatura, Teófilo González Porras (presidente), actuando de vocales: Rafael Gregory Sánchez, Gonzalo Sánchez Rodrigo, Gonzalo Domínguez Panadero, Herminia Lino Antúnez, Julio González Ruano, Justa Paniagua Cáceres y María Isabel Paniagua García (esta última, concejala de Cultural del Ayuntamiento de Ahigal).  El primer premio ha recaído en Miguel Sánchez Robles, catedrático de Geografía e Historia y natural de Caravaca de la Cruz (Murcia), por su obra poética Díptico de la luz en los olivos.  Curiosamente, este mismo autor acaba también de alzarse ganador del Premio de Poesía Cáceres, Patrimonio de la Humanidad.   En lo que atañe al segundo premio, se lo llevó el poema Decir de Ahigal es hablar del olivo, firmado por Lázaro Domínguez Gallego, de Ferrol (A Coruña).  Finalmente, el premio tercero fue a parar a las manos de Manuel Sánchez Gorjón, de Palencia, por su composición poética Olivar de amor vegetal y humano.

José María Domínguez Moreno, escritor e investigador de la Cultura Tradicional-Popular, hijo de Ahigal, participando con el Farol de lah Ánimah en los rituales de la Carvochá-Chicharrona en la alquería de El Mesegal, Las Hurdes (Foto: Vicente Martín Martín).

Revista

Portada del número 75 de AHIGAL, REVISTA CULTURAL (Foto: El Retratista)

La Agrupación Cultural Amigos de Ahigal ha sacado a la calle el número 75 de la publicación Ahigal, Revista Cultural, cuya directora es la maestra Justa Paniagua Cáceres.  El consejo de redacción lo componen Gonzalo Domínguez Panadero, Herminia Lino Antúnez y José María Domínguez Moreno.  A lo largo de 40 páginas, van desfilando numerosas colaboraciones de recio y hondo sabor local o comarcal, abriéndose con el editorial Cuando en Ahigal se han contado cuentos, que marca la pauta a la siguiente página: Cuentos populares ahigaleños: El intierru d,un ricu que le jizun a una probi.  Continúan otros artículos sobre Don Simón Oliveros, un cura sindicalista de Ahigal, Cuando San Ramón servía para algo en Ahigal, Ahigal en el siglo XVIII: Catastro del Marqués de la Ensenada, Hagamos memoria (recorrido por las calles de nuestro pueblo), ¡Qué triste es la vida!  ¡Con lo alegre que era antes!, Mis recetas caseras, Mi primo Pedro: el fraile, El padre Constantino Bayle Prieto, La Casa del Miedo de las minas de Valdeflores, El Tuteo, El acertajón de El Gallo, Coplas Panaderas, Restauración de San Isidro, Carta Abierta al señor Alcalde o La Santa Compaña en Ahigal: pruseciones de muertos, ánimas benditas, aparecíos…  No faltan los poemas de Crispín García Paule o los comunicados de la asociación deportiva Zarajuelli y de la asociación oncológica de Plasencia, así como el correspondiente chiste gráfico, a cargo de Herminia y Pedro.  Firman las crónicas personajes tan singulares como Abundo Bozal (El más listo de Ahigal), José María Domínguez Moreno, Monserrat Roncero, Julián García Jiménez, Marimer Paniagua, Petry Becedas, Elena Paniagua Cáceres, el que fuera militar y escritor cacereño Valeriano Gutiérrez Macías, Antonio Gil y Martín Mahíllo Santos.  En la portada aparece una foto de Don Agapito Monforte Canillas, que fue médico de Ahigal y llegó a ostentar el cargo de Presidente de la Diputación de Cáceres.

Mercado tradicional de Ahigal en la jornada del Domingu Gordu (Foto: S. Andador)

Plaza de la Iglesia, en el pueblo de Ahigal (Foto: Sixto Rivas)

oto-documento del antiguo mercado de ganados, en el Legíu de La Higal (Foto: José María Domínguez Moreno)

 

Publicado el 17 de diciembre de 2018

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