Impresiones de un foráneo

La librería más estupenda de Plasencia

El aroma a página nueva, a impresión reciente, a libro sin estrenar. Una percepción que, en contra de lo que piensa mi admirado escritor Andrés Trapiello, me gusta, me achispa el intelecto y me enciende la expectativa del constante aprendizaje ante lo que me pueden enseñar unas páginas sin leer, una historia sin conocer, un pensamiento no imaginado, un misterio sin resolver o un secreto no revelado.

Todo está dentro de libros dispuestos en un espacio cerrado en lo físico aunque abierto a la mente a través de ojos que los leen. Al entrar en una librería se te abre el apetito del conocimiento con las fragancias de esas páginas todavía no tocadas, nunca leídas.

Dentro de un establecimiento librero aparecen otras influencias que te arrostran hacia la lectura apetecida, por lo desconocida, de una obra escrita. El ambiente, la disposición y la variedad de libros ante la vista pueden hacerte olvidar el tiempo y su medida. Hubo lugares emblemáticos que todavía hoy persisten y en los que se recibía a futuros escritores permitiéndoles leer todo tipo de géneros literarios; se les ofrecía un lecho para dormir, se les proveía algo de comer y una mesa donde trabajar solo a cambio de limpiar el local o atender al público. La famosa librería Shakespeare & Company en París acogía a todo aquel futuro autor que acreditara su inquietud literaria. Algo similar ocurría en la City Ligths de San Francisco, Estados Unidos; ambos establecimientos internacionalmente famosos. Al día de hoy, estas librerías continúan abriendo sus puertas a todo aquel que quiera entrar, ver, hojear libros y hablar con autores; toda una delicia para los sentidos literarios de los visitantes.

Aquí, en el centro de Plasencia, existe también una puerta abierta para los inquietos por la lectura con evidentes y buenas intenciones hacia el estudio de la escritura literaria. Es una librería que diferencia tres ambientes distintos -que no es necesario describir porque cautivan inmediatamente, nada más entrar- en los que el devorador de letras impresas no puede dejar de apreciar libros en diversos tipos de ediciones. El visitante se puede sentar a leer la prensa nacional, a degustar un buen vino o relajarse con un té mientras lee. Es una librería que mantiene viva una constante inquietud intelectual que comparte con cualquier persona que pase a visitarla. Presentaciones de libros y autores, lecturas y otras actividades relacionadas con la escritura, la música e incluso la pintura dan vida al establecimiento con un intenso trajín en todo aquello que pudiera afinar las entendederas literarias y de otras artes. El nombre de esa puerta hace referencia a un legendario poeta alemán del siglo XV y a una famosa ópera de Richard Wagner del siglo XIX.

Claro está que escribo esto con el conocimiento que brinda La Puerta de Tannhäuser, a la que autores y lectores definen como la librería más estupenda de Plasencia.

Publicado el 18 de octubre de 2018

Texto y fotos: Alfonso Trulls

 

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