Los caminos del queso de Extremadura, un viaje a pedir de boca

El queso de Extremadura es todo un reclamo para recorrer la región con buen sabor de boca.A las denominaciones de origen protegidas Torta del Casar, Quesos de la Serena y Queso de Ibores se suman quesos de La Vera, Acehúche, Carbajo,  Sierra de Gata,  Hurdes, Trujillo, Vegas de Coria, zona de Granadilla, sierras de San Pedro y Jerez, La Siberia o Villafranca de los Barros. Tienen en común,  elaboración artesanal y materia prima excelente, gracias a los paisajes de pasto y montaña donde se crían cabras y ovejas, algunas autóctonas como la cabra verata.

Si trazásemos sobre el mapa, líneas que unieran las zonas productoras,  tendríamos una tela de araña que conectaría los caminos del queso de Extremadura de norte a sur y de este a oeste.

Que no se la den con queso

Cada queso de Extremadura tiene su seña de identidad. De las tres denominaciones de origen, la Torta del Casar y el Queso de La Serena se elaboran con leche cruda de oveja, de ganaderías controladas y rebaños de merina.

Genuinas joyas gastronómicas que muchos pretenden imitar; para distinguir las auténticas están la  la etiqueta roja y oro de la Torta del Casar y el sello de la parte inferior  en el Queso de La Serena.

 

La tercera DO, el Queso de Ibores, se hace con leche de cabras retinta, serrana y verata y es tradicional untarlo en pimentón o aceite.

Unos y otros ponen broche de oro a muchos platos de la gastronomía extremeña.

Otros quesos joya

Al margen de las tres joyas de la corona quesera extremeña, destacan los quesos de cabra de La Vera y La Siberia, donde pasta la raza verata. Los de sabor intenso de Acehúche; los de Sierra de Gata y Las Hurdes, espacios de la cabra retinta con cuya leche cruda se obtiene queso que sumergido en aceite tiene un sabor único.

La quesailla es otro de queso de Extremadura en aceite, típico de Sierra de San Pedro en Cáceres y de la de Jerez en Badajoz, con poblaciones como Alburquerque y Olivenza.

En la zona de Montánchez-Tamuja no hay que perderse la crema de queso de Valdefuentes o las tortas de Botija y Almoharín.

Tierra de Barros también es zona quesera y en localidades como Villafranca se hacen quesos de pasta blanda y cremosa coagulados con flor de cardo, a los que se añaden productos de la tierra como aceitunas, boletus o jamón ibérico.

En oveja no se puede pasar por alto la producción de Trujillo, zona de Cáceres y Vegas de Coria, de pasta dura y textura cremosa, tipo torta pero sin el paso del cuajo vegetal.

En Carbajo es típico el denominado queso sudao de mezcla madurado en manteca de cerdo ibérico.

Senderismo por cañadas y cordeles

Los quesos de Extremadura son, pues, una excusa perfecta para descubrir los recursos turísticos que hay en el entorno de las zonas productoras. Enclaves Patrimonio de la Humanidad que harán las delicias de los viajeros y escenarios plenos de naturaleza como El Monumento Natural de Los Barruecos  en Malpartida de Cáceres, que acoge además el Centro de Información y Documentación de Vías Pecuarias,  Montánchez  o zonas de baño de Extremadura, ideales para refrescarse en verano y expandir la vista el resto del año. En Casar de Cáceres se encuentran, además, el Centro de Interpretación de la Cañada Real Soriana Occidental y el Museo del Queso Torta del Casar.

La producción del queso de Extremadura ha convertido en recurso turístico elementos de la cultura pastoril como las vías pecuarias, cordeles y cañadas para practicar senderismo, muchas veces en rutas organizadas que transcurren entre relatos y hacen que el viajero asuma la importancia de la trashumancia.

Se ha creado además un Club de Producto con alojamientos, restaurantes, tiendas, museos, oficinas de turismo, queserías, ganaderías y empresas de actividades, unidas por su pasión por el queso y el interés por divulgarlo como reclamo turístico. Y hay citas como la Feria Nacional del Queso de Trujillo, la Ibérica del Queso de Acehúche, la del Pan y el Queso de Zarza de Montánchez, la Semana de la Torta del Casar, los salones del Ovino y la Lana de Castuera, las jornadas pastoriles del Valle del Jerte o las dedicadas a la trashumancia en Brozas y Santiago del Campo, que ponen de manifiesto que el queso de Extremadura tiene más sabor que nunca.

Publicado en septiembre de 2018

Fotografías Andy Solé / planVE / Diego Monge

© Planveando Comunicaciones SL

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