Las Fiestas de Nuestra Señora de los Ángeles en La Ovejuela

Viejos legajos del siglo XII nos hablan ya de que había jurdanos morando en aquella aldea que, por aquel entonces, se denominaba La Ovegiola.  De aquí vino lo de La Ovejuela.  Lamentablemente, una anómala evolución lingüística está dando lugar a que los artículos que acompañaban a muchos nombres de villas, lugares y aldeas estén desapareciendo, asunto que se aprecia a las claras en territorio jurdano (La Sauceda, El Cerezal, La Fragosa, El Avellanar, El Cabezo, El Carabusino, etc.).  Prácticamente, nadie utiliza ya los artículos que anteceden a los topónimos y, encima, hay sabelotodos que consideran que eso es lo correcto.  En 1734, el Lizenciado Ortiz Xarero nos describía en dos renglones a la alquería: “Situada sobre un canchal mirando a el mediodía, es una de las más acompasadas del concejo, por el ganado, lavor, olivos y castaños que tiene”.

Procesión de Nuestra Señora, edición 2017 (Foto: José González de Cáceres)

La Ovejuela creció muy deprisa y se  hizo más populosa que el pueblo de Pinofranqueado, donde estaba la cabeza de concejo, al que llegaron a comprar el derecho de “reunirse a son de campana en concejo abierto”.  Y los vecinos pagaron tal derecho por medio de las gabelas y arbitrios impuestos a los pastores de la Sierra de Gata que se allegaban a pastar en los términos adjudicados a la alquería.  Las reuniones concejiles las celebraban en un curioso edificio, semejante a un hórreo asturiano, todo de piedra y con el tejado de lanchas, que estuvo en pie al menos hasta el primer tercio del siglo XX.  Pero antes de estos acuerdos concejiles, milenios antes, ya anduvieron correteando por estos serranos vericuetos los prehistóricos jurdanos.  Épocas del Calcolítico, cuyas huellas quedaron en los petroglifos de “La Mesa de la Gadula”, “La Rochiva” y “El Collau de la Mata”; en los enterramientos tumulares de “La Quebrá” o en las fortificaciones castreñas de “El Cotorru de l,Antigua”.  A la caída de la  impresionante cascada de “El Chorritu”, río de “Lah Ferreríah (o “Jerreríah”) abajo, se encuentran las ruinas del convento franciscano de Los Ángeles (siglo XIII), del que el poeta don Antonio de Córdova escribía, en 1750, los siguientes versos: “La Humildad erigida sobre torres, / que naturales tocan las estrellas,/ se vé eminente, a un lado de este  Monte, / que es de Francisco casa recoleta:/ Ángeles la fundaron, ya hace siglos,/ y en la fé de  tal siendo la primera;/ de ella toma nombre la Provinzia, / que vulgarmente llaman La Gallega”.

Ruinas del convento de Los Ángeles (Foto: Toni Sed)

La Enramá

Mocitas ejecutando una danza tradicional en las fiestas, en una edición anterior (Foto: Comisión de Fiestas de Ovejuela)

Mucho más habría que hablar sobre la historia y otras sorpresas que se esconden entre las pizarras y la frondosa floresta de las sierras de La  Ovejuela.  Pero estamos en entrevísperas de fiestas y ya están los vecinos vistiendo de gala a su patrona: Nuestra Señora de los Ángeles, que lleva el mismo nombre que el antiguo convento (hoy un rimero de escombros).  El martes, día 31, cuando las estrellas pendan del firmamento, entrará en acción el espectáculo “Variétés Pandemonitas: Las sombras de Pandemónium”, como parte del III Festival de Circo y Teatro de Las Hurdes.  Entrada libre en la Plaza del Pueblo.  Al siguiente día, miércoles, las  mozas disfrutarán en su campeonato de  “Volley”, y los mozos en el de balompié.  Por la noche, los desgarros musicales de la disco-móvil “David”.  El jueves, día 2, es la jornada central.  Por ello, repicarán las campanas con sentida alegría, máxime este año, cuando se celebra el centenario de la fundación de su humilde iglesia, que sigue enjalbegada en todo su exterior, como tantas otras de la  comarca, camuflando antiestéticamente la belleza de la mampostería de pizarra.  Misa para los feligreses y procesión solemne, a la que amenizará el tamborilero con su pasacalles  procesional, cuyas notas se remontan al siglo V.  Al decaer la tarde, se procederá al rito de “La Enramá”, de cuya enjundia y antigüedad queda probada constancia.  Toda una  auténtica manifestación etnomusicológica que se pierde en la noche de los tiempos.  Después de la cena, la verbena popular, amenizada  por la orquesta “SMS”.  Con el relente de la madrugada, saldrá por las calles la  charanga “Los Despistaos” y el personal seguirá moviendo el esqueleto hasta que el cuerpo aguante.

Antiguos minados de oro romanos, en el paraje de “Loh Llanuh”, en la “Sierra del Moru”, en términos de La Ovejuela, con el buen amigo Ramiro Gómez metido a espeleólogo (Foto: R.G.M.)

Las fiestas se rematarán el día 23, viernes, con el concurso “¿Tu cara de p,andi eh?”  Cuando finalice, los acordes  de la disco-móvil “Cuarto Sonido” se alargarán por toda esa inmensa caja de resonancia que conforman estas grandiosas montañas y sus encajonados valles.   Los viajeros que anden por estos terruños jurdanos en estas fechas ya saben dónde acudir:  las fiestas en honor de Nuestra Señora de los Ángeles les esperan. Y de paso, meterse en lo más intrincado de la naturaleza de esta parte de Las Hurdes y descubrir sus viejas y milenarias reliquias.  Incluso participando el día 6 de agosto en la III Ruta Nocturna “El Chorriteru”, cuyo topónimo hace mención a otro de los impresionantes “chórruh” (cascadas) que salpican  y embellecen los salvajes ecosistemas de la zona.

Calle tradicional en La Ovejuela (Foto: Pilar “Jurdana”)

Panorámica de La Ovejuela (Foto: Ángel G. Carpintero)

Publicado el 27 de julio de 2018

 

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