Los “canchaléruh” de Aceituna aguardan impacientes a Santa Marina

“A la memoria de mi buen amigo “canchaleru” Severiano Martín García, que se nos fue el pasado 9 de julio, sin que los dobles de campanas nos llegaran a tiempo”.

Pascual Madoz Ibáñez fue un efímero ministro de Haciendo durante el bienio progresista.  Su mandato no duró ni cinco meses, del 21 de enero al 6 de junio de 1855.  Antes de ello, había dado vida al voluminoso Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar.  Dieciséis años tardó en ultimarlo.  En sus páginas, se le dedica un apartado al pueblo de Aceituna, afirmando que pertenece al partido judicial de Granadilla.  Entre otras cosas, comenta que “tiene diez calles  mal alineadas  y peor empedradas, por efecto de los durísimos peñascos que hay por doquiera.  Produce centeno, trigo, granos menudos, aceite, vino, frutas, legumbres, lino, ganado lanar, cabrío, vacuno, cerdoso y algunos asnos y mulas para el servicio de las casas de labor. Hay una dehesa de roble de media legua de circunferencia, con abundantes pasos altos y bajos; y al sur, otro monte de chaparro y jara, que además de producir pastos, facilitan combustible al vecindario.  Existen tres telares de lienzo del país, una tahona, tres molinos de aceite y dos harineros”.

Vista del pueblo de Aceituna desde “El Legíu” (Foto: Pachi 11)

Aceituna del Canchal, como es conocida por los pueblos del contorno, tiene por patrona a Santa Marina, aquella de la que dicen que nació en Balcagia (actual Bayona, en Pontevedra) en el año 119. Al parecer, era hija del gobernador romano Lucio Castelio Severo y de su esposa Calsia.  Cuentan los relatos legendarios que, estando Lucio Castelio recorriendo sus dominios de Gallaecia y Lusitania, Calsia  dio a  luz a nueve niñas en un solo parto.  Temiendo el furor de su marido, repartió entre varias  familias cristianas a toda su prole.  Una de  ellas fue Marina, de cuya educación se encargó San Ovidio.  Acabó con la palma del martirio.  Los “canchaléruh” narran bonitas leyendas sobre esta santa, que nada tienen que ver con las que corren en los libros sobre ella.  En algún que otro relato la mencionan como “novia de San Pedro”.

Tío Vicente García tocando en la procesión, en una edición anterior (Foto: “La Luna de Aceituna”)

De fiesta

Ya están limpiando sus flautas y apretando las cuerdas de sus tamboriles Tío Vicente García, el único tamborilero que queda de la antigua generación y aquellos otros más jóvenes (Frutos Pérez Rina y Poli Pérez Durán) que se lanzaron al ruedo para que no se perdiese la tradición etnomusicológica.  Pero también han salido geniales tamborileras, lo cual es de aplaudir, como es el caso de Montse Pérez Garrido y Felipa García (esta última hija de un tamborilero que dejó huella en Aceituna: Tío José “El Pahtol”).

Con la charanga por las calles, en una pasada edición (Foto: Josafat Clemente Pérez)

Entrando en Aceituna desde el meridión (Foto: Pachi 11)

En cuanto tengan las flautas y tamboriles dispuestos, ya  está preparada la “furriona”.  Por de pronto, el próximo domingo, día 15 de julio, sobre las nueve de la mañana, se celebrará la II Ruta BTT “El Canchal”.  El lunes se hará una parada para recuperar fuerzas y, luego, el martes, después de caer el sol y digerida la cena, tendrá lugar el pregón de fiestas, a cargo de Álvaro Sánchez Cotrina, diputado de Cultura de la  Diputación cacereña.  Al poco, el gran “Cuhetazu” y la actuación del grupo folk “Enverea”, en la  plaza de “Loh Llánuh”.  El miércoles, 18, es el Día Grande, con misa solemne y procesión con tamborileros, que acompañarán con sus sones el ritual de “echal la bandera”.  No tardando, la charanga “Selena”  iniciará la gira de “La Cerveza” y “El Vinu de la Pitarra”, a la que patrocinarán las peñas y los bares del lugar.  Bajo las estrellas, verbena a cargo de “La Banda Sureña”.  La Fiesta de la Espuma llegará el jueves, en la plaza de “La Libertad”.  Por  la noche, concierto gratuito “King África” y, más tarde, Tributo a AC/DC, en la mentada plaza de Los Llanos.

Talla de Santa Marina (Foto: “Feligrés”)

En la penúltima jornada de fiestas (viernes, 20), la asociación de mujeres “Sta. Marina” repartirá sangría a cazos para todo el que quiera refrescar el gaznate.  Calentados los motores, la charanga “Los Mataos” (mejor charanga a nivel nacional 2017), acompañada por chicos y grandes (los “canchaléruh” jamás se cansan de bailar, cantar, saltar, compadrear  y comadrear), recorrerá los bares, las calles, plazas y plazuelas de todo el pueblo, acabando en la verbena popular, animada por la orquesta “La Década Prodigiosa”.  Sobre la una de  la madrugada, la disco-móvil, con el DJ Paco Santos al frente, iniciará su alocada marcha.  Finalmente, se cerrarán las  fiestas el sábado, 21, con el tobogán “Kamikaze”, dispuesto para que resbalen el trasero chicos y grandes.  Bajo la luz de la luna, la última verbena, con los acordes del grupo “Diamantes”.  Como es natural, el alcalde del pueblo, el amigo Josafat Clemente Pérez, levanta la voz en estas antevísperas, para que vaya rebotando de canchal en canchal y sus ecos lleguen lo más lejos posible.  Todos los que los escuchen ya saben que quedan invitados a esta larga y nutrida semana de festejos.  Seguro que la santa patrona y oriunda de Galicia, una de las nueve hermanas que nacieron en un solo parto, se lo agradecerá desde su hornacina, escondida  entre  la niebla de los siglos, por los parajes de “Santa Marina la Vieja”, muy cerca de donde la Rivera del Palomeru desemboca en el río Alagón.

Tamborileros de Aceituna (Foto: J.J. Lucía Egido)

Echando la bandera, edición 2017 (Foto: Josafat Clemente Pérez)

Publicado el 11 de julio de 2018

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