Del lado de allá

Con las imágenes tan preocupantes que nos llegan de vez en cuando de Venezuela, uno descubre que un libro ha sido editado en Caracas en enero de 2018 y le parece poco menos que un milagro. Es el caso de Verdades, mentiras y silencios, los cuentos reunidos de Silda Cordoliani, publicados por la editorial El Estilete y presentados el pasado mes de mayo en nuestra modesta feria del libro de Plasencia. Por lo demás, uno oye decir Venezuela y, aparte de escasez, conflicto social o populismo, lo que imagina es una vegetación exuberante, con árboles de hojas carnosas y frutos suculentos, elementos de un paisaje estereotipado, seguramente inexistente, pero del que bien podemos rescatar los adjetivos para hablar con propiedad de la prosa de Silda Cordoliani, una prosa suculenta, exuberante, quizá no carnosa, pero sí decididamente carnal, que nos atrapa y nos fascina cuento a cuento.

Pensándolo bien, pensando en esa selva frondosa que puebla mi imaginación cuando oigo hablar de Venezuela, uno no encuentra (o no recuerda haber encontrado) árboles o vegetación en los cuentos de Silda Cordoliani, tal vez porque en general están ambientados en una ciudad sin grandes atributos, una ciudad que lo mismo puede ser Caracas que París que Barcelona –donde la autora realizó, por cierto, estudios de posgrado en Cine y Literatura– y porque el paisaje no tiene en ellos otra función que la de trasfondo de lo que de verdad importa, los conflictos humanos, de los que la autora nos ofrece en el libro un sabroso muestrario. Salvo piezas como “Babilonia” o “La calígrafa”, sugerente y bellamente ambientadas en un tiempo y unos lugares remotos, sus cuentos no tienden al exotismo, no nos hacen viajar, si entendemos –de forma restringida– que viajar, en Literatura, es dejarnos llevar hasta otros lugares a través de las palabras. Y, sin embargo, cada uno de sus relatos encierra un viaje apasionante, un viaje cercano pero a la vez más ambicioso, un viaje al interior del alma humana, especialmente, al alma de las mujeres, verdaderas protagonistas –salvo excepciones– de sus cuentos, que bien podrían utilizarse en cualquier taller sobre perspectiva de género, no ya para demostrar, como ejercicio de estilo o simple juego literario, hasta qué punto puede llegar a transformarse un relato –un relato de ficción, pero también cualquier relato acerca de la realidad– cuando cambiamos el sexo del narrador, cuando lo hacemos narradora, sino para hacernos ver las cosas –y pienso sobre todo en los lectores masculinos– desde otra perspectiva, la de ellas, para conocer lo que les hace gozar y padecer, lo que las hace felices, lo que las obsesiona, para mostrarnos hasta qué punto pueden sufrir por la crueldad, la estupidez o la torpe indiferencia de los hombres, como consigue hacer Silda en unos cuentos que sirven como genial contrapunto literario en un mundo narrado, predominantemente, desde la óptica masculina.

Y, para terminar, puestos a seguir hablando de adjetivos, si califico a este contrapunto de literario es porque Silda Cordoliani hace uso en sus relatos de una enorme variedad de tramas, voces, puntos de vista y procedimientos narrativos que demuestran su maestría y que hacen de Verdades, mentiras y silencios, un libro escrito en clave de mujer rico en matices y sabores y escrito con una prosa extraordinaria, un auténtico y recomendable festín para los amantes de la mejor Literatura.

Verdades, mentiras y silencios

Cuentos reunidos

Silda Cordoliani

El Estilete

Texto de Juan Ramón Santos para su columna Con VE de libro

Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

 

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