¿Nuestros antepasados caníbales?

Poco podía imaginarse el metellinense Hernán Cortés que aquello que le horrorizaba de los pueblos mesoamericanos también habría estado presente en Extremadura: el canibalismo. Esgrimieron esta práctica, junto a la del sacrificio humano, como justificación moral de la conquista y muchos son los cronistas que hablan de lo que diversos investigadores españoles y latinoamericanos consideran una incómoda realidad: el asesinato ritual y la ingesta de carne humana.

Escena de canibalismo en la América prehispánica, por Theodore de Bry

El hallazgo de la Cueva de los Postes

En Fuentes de León, provincia de Badajoz, se encuentra el  yacimiento de la Cueva de los Postes, un espacio declarado “Monumento natural” por su importancia geológica. Pero más allá de estos valores, se trata de un lugar de enterramiento utilizado desde la Prehistoria.

“Hemos estudiado que en una notable cantidad de los huesos humanos procedentes de los depósitos funerarios desde el mesolítico y el neolítico, se aprecian restos de tratamientos antrópicos post mortem, tales como marcas o huellas de descarnamiento, rotura de los huesos para extraer el tuétano o acción del fuego sobre ellos”, explica Hipólito Collado, Jefe de Arqueología de la Consejería de Cultura e Igualdad de la Junta de Extremadura y presidente de la Federación Internacional de Organizaciones de Arte Rupestre (IFRAO), quien amablemente ha respondido a mis interrogantes sobre este controvertido asunto.

Excavación en Fuentes de León. Foto: JUnta de Extremadura

Pero, ¿quieren decir estas evidencias que las sociedades que ocupaban esta zona extremeña hace cinco mil años practicaron el canibalismo?

Según Hipólito Collado no se puede asegurar con total seguridad pero, si el experto tuviera que argumentar una respuesta: “si me tengo que mojar, yo diría que sí, al modo que algunas tribus de Nueva Guinea y de Indonesia hacen con sus muertos. Detrás de esto debemos entender una ritualidad vinculada al mantenimiento de lazos con los ancestros/difuntos que se han ido, pero no se nos debe escapar que a lo mejor esta ritualidad esconde una necesidad real de contar con una fuente fácil y eficaz de proteínas en unos momentos de carestías nutritivas o de dificultad para captar recursos”, aclara Collado.

Si bien no se han encontrado otros yacimientos en Extremadura con este tipo de registros -no es tarea fácil en elementos de tanta antigüedad- sí que se han constatado las mismas marcas en huesos hallados en Andalucía o Portugal. En el caso del yacimiento de Atapuerca, en Burgos, Hipólito Collado asegura que hay evidencias que indicarían que “la especie Homo antecessor parece que ya practicaba el canibalismo, aunque estamos hablando de un homínido en torno a 800.000 años antes de Cristo”.

Canibalismo como elemento ceremonial

“Son idólatras y se sacrifican y matan en sacrificios muchos hombres, y niños y mujeres, y comen carne humana”, aseguraba Bernal Díaz del Castillo al hablar de los mexicas. Hasta el propio Hernán Cortés cita en sus escritos una ocasión en la que, en el transcurso de una expedición contra los matlatzincas, se encontraron con unos enemigos que habían abandonado durante la huida algunas de sus pertenencias: “hallaron muchas cargas de maíz, de niños asados que traían para su provisión, los cuales habían dejado como habían sentido ir los españoles”.

Hernán Cortés

Aunque los expertos encuentran en mesoamérica distintos tipos de canibalismo -ritual, alimentario o accidental- en la mayoría de ocasiones se trataba de prácticas rituales y no solo se daban entre mexicas o mayas en México; también entre los indígenas de Brasil o Guatemala y, en realidad, ha sucedido en casi todo el planeta, incluida la Península Ibérica. Según el arqueólogo Sergio Gómez, director del proyecto ‘Tlalocan. Camino bajo la tierra’, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México e investigador de la Zona Arqueológica de Teotihuacán: “en efecto, sí se practicaba el sacrificio humano como elemento ceremonial de las culturas mesoamericanas. En el caso particular de Teotihuacán sí tenemos bastante evidencia. Exploré hace años un área habitacional donde, si no recuerdo mal, el setenta por ciento eran bebés, muchos de ellos fallecidos a consecuencia de rituales de sacrificio humano”.

Teotihuacán. Foto: Lourdes Gómez

El experto, quien ha tenido a bien despejar algunas de mis dudas sobre el tema, añade que “sí hay evidencias de consumo de carne humana entre las culturas mesoamericanas, pero hasta donde sabemos era con fines rituales. No podemos afirmar que ocurriera a diario. Entonces, no hay por qué espantarse. Otras culturas europeas también lo practicaban”.

Los ejemplos presentados en este texto nos podrían llevar a pensar que todos tenemos una cultura madre, un pasado ancestral común en el que nuestra óptica era distinta a la mirada con la que hoy contemplamos la realidad. Quizá con este tipo de reflexiones podríamos llegar a entender que todos vemos la misma Luna.

Publicado el 25 de abril de 2018 

exto de Lourdes Gómez para su columna Extremadura DesVElada

Un pensamiento en “¿Nuestros antepasados caníbales?”

  1. Gracias por la información, un artículo excelente. Creo que lo que hoy vemos como horrendo y una salvajada en su época y sus culturas tendría un significado importante. Lo cual no quita que no sea una barbaridad lo del canibalismo pienso. Es interesante la información que proporcionas. Un saludo.

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