La hora de los festivales

Se va el invierno y llega la primavera y el verano, sinónimo de buen tiempo y de actuaciones musicales al aire libre. Conciertos en pistas de verano, piscinas o plazas y festivales en campos de fútbol, recintos feriales y descampados donde la sombra es casi un lujo. Empiezan a multiplicarse  y el público tiene ese bendito problema, que no es otro que el de tener que elegir entre varios con casi casi los mismos grupos.

Algunos se pisan la fecha, otros se dejan de margen 7 días y alguno tiene que esperar a que pasen las fiestas patronales para ponerse manos a la obra. Se hacen cábalas para que el festival sea del agrado de la mayoría del público, por lo que algunos hacen una mezcla tan rara o al menos tan distinta (ecléctica) que la típica frase de “en la variedad esta la diversión” se tiene que cumplir “por cojones o por razones”.

¿Qué le pasa al sufrido amante de la música en directo? Muy sencillo. No tiene dinero suficiente para hacer frente a sus caprichos o gustos. No puede ir a los que quiere y eso al final le frustra. A veces incluso, se hace a la idea de que el festival no es de su agrado aunque los dientes le estén rayando el suelo porque los tiene como Drácula de ver el cartel del que “quiere y no puede” asistir.

Los políticos a medida de que llegan las elecciones ven en estos actos un caladero de votos o popularidad y también contribuyen de una forma u otra a que en cada localidad por pequeña que sea tenga su festival. Aunque este carezca de calidad y profesionalidad porque “buenhacer” lo tienen todos.

Unos quieren cubrir expediente, otros llenarse los bolsillos, algunos son sin ánimo de lucro y otros quieren ser referentes turísticos de su zona. Cada uno a su manera. Aunque casi todos nacen de la ilusión de algún loco por el amor a la música. Bendita locura.

Unos cuentan con grandes grupos, otros con grupos grandes y la mayoría con un par de grupos estrella (que se comen el pastel)  adornados con grupos noveles o de la comarca.

Vienen ya, ya llegan, prepara tu bolsillo querido lector y elige bien tu destino. No puedes fallar, de tu elección depende que el año que viene haya una nueva edición aunque hayas visto a los grupos 20 veces.

O puedes jugártela…

De lo que estoy seguro es que, pase lo que pase, los grandes perjudicados son los locales que durante el resto del año con mucho esfuerzo y tesón organizan conciertos. Estos pasan ahora a un periodo casi nulo en el que casi siempre, los conciertos son pérdidas monetarias para el local y el grupo. Una lástima en ambos casos.

Sea como sea y dónde sea… consume música en directo.

Publicado el 2 de abril de 2018

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