De compras al chino

Aquí en Plasencia también hay comercios chinos (¿dónde no?) y como en todos ellos siempre te mandan chillando ¡dentlo afondo! cuando preguntas por algo, menos por las gafas de sol que las exponen en la mismísima entrada, como para tropezar con ellas.  

Uno andaba encaprichado de una prenda absurda, pero muy barata. Es una camisa blanca con cuello mao, aunque también la tienen negra, lisa, de manga larga, aunque también la tienen de manga corta, con botones blancos, tanto en la versión blanca como en la negra. Tiene un bolsillo en el pectoral izquierdo; tanto en la versión blanca como en la negra, que debe servir para llevar el cuadernillo donde se toma nota de la comanda gastronómica de los clientes, chinos ellos o no.

De aspecto parece dura, una tela que al tacto se nota pelín tiesa, pero que pasada por lavadora en programa heavy puede quedar algo maleable.

Todo este lío que tiene uno creo que se debe una cojera mental adolescente. Recuerdo que en mis años de ganapanes le recortaba el cuello a mis camisas viejas que mi madre remataba hábilmente a hilo y aguja –no sin cierta disconformidad- para dejarlas estilo mao. Y uno tan contento. En fin, a lo que vamos.

Casi todos los fines de semana paso por la tienda china a comprar alguna tontería y siempre me queda la frustración camisera, quizá por timidez, por tontería, por no tirar los cinco boniatos, tanto cuesta la versión negra como la blanca, claro que uno la prefiere blanca por aquello de la primavera verano. La miro, la toco pero nunca me la compro y siempre salgo del chino tan ufano con un destornillador u otro par de gafas.

El caso es que si vas a un comedero chino te darás cuenta que el camarero que te atiende la lleva puesta, todos los camareros chinos la lucen, bien en versión blanca como en la negra. En verano negra, más en manga corta que en larga, pero yo la prefiero con manga larga, en versión blanca.

Le comentaba a un amigo que me da apuro gastar, aunque sea una mínima cantidad, en una camisa de camarero chino, pero que pensándolo bien y que como no soy chino, puede ser que en verano y algo bronceado podría parecer que vengo de Ibiza, que allí se lleva mucho el cuello mao, claro, en versión blanca con mangas arremangadas.

Creo que por ese precio también puedo pillar la versión negra para alternar con la blanca, pero siempre con manga larga, porque con una chupa y vaqueros puede quedar casual en otoño. No sé, igual hasta creo tendencia entre los mayores, periodista y además influencer, te digo yo…

El caso es que si he hecho sonreír a alguien con esta tontería mía, doy por bien empleado el haber escrito este artículo en papel virtual blanco con letras negras y en versión algo larga.

Publicado el 19 de marzo de 2018

Texto de Alfonso Trulls para su columna Impresiones de un foráneo

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