Siete curiosidades navideñas que nunca te han contado

La curiosidad, desde siempre, ha guiado mis pasos. Y qué misterio más atrayente para un niño que la Navidad, una época en la que unos enigmáticos personajes se presentan en nuestras casas y nos ofrecen regalos, siempre y cuando nos hayamos portado bien, pues tienen la virtud de conocer todas nuestras acciones. Este asunto me fascinó tanto de pequeña que he procurado descubrir todos los secretos que ocultan las fiestas navideñas, una tradición muy arraigada en nuestra sociedad y, sin embargo, de la que conocemos tan poco. En este texto me propongo contaros algunos de los detalles más sorprendentes que he ido conociendo a lo largo de estos años.

¿Nació Jesús de Nazaret un 25 de diciembre?

Aunque todos damos por hecho que Jesús vino al mundo el día en el que tradicionalmente se celebra la Navidad, lo cierto es que esta creencia la estableció el Papa Liberio en el siglo IV. Su intención era eclipsar la fiesta romana del nacimiento del Sol Invictus (el sol invencible), personificado en el dios Mitra. Cada año, entre el 20 y el 23 de diciembre, el sol se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. El día del solsticio de invierno corresponde al de menor duración del año; alrededor de esta fecha se encuentran el día en que el Sol sale más tarde y aquel en que se pone más pronto. A partir del solsticio de invierno el sol comienza a ascender, haciéndose los días más largos. Las culturas antiguas celebraban, en estas fechas, el renacer del sol y el despertar de la naturaleza tras el letargo invernal. A finales de diciembre, los romanos festejaban las Saturnales; se reunían para comer, se hacían regalos… ¿Les suena, verdad?

Adoración de los Reyes Magos-Escuela Española S.XIX

¿Tres Reyes Magos?

Relicario de los Reyes Mayos en la Catedral de Colonia

La escena en la que unos magos venidos de Oriente adoran al niño Jesús solo aparece en el evangelio de San Mateo y en ningún versículo se dice el número de magos. En algunas representaciones de los primeros cristianos aparecen dos, en otras cuatro y hasta hay textos apócrifos que nos hablan de doce Reyes Magos, tal y como creen en Siria y Armenia. Además, hay que tener en cuenta que la existencia de Baltasar, un mago negro, se populariza siglos más tarde, cuando muchas potencias europeas crearon colonias en África. Otro detalle interesante es que se les ha llegado a otorgar descendencia, ya que en la Edad Media algunas familias nobles decían provenir de estos personajes tan queridos por los niños. Y una curiosidad: La tradición nos dice que las reliquias de los Magos que adoraron a Jesús se encuentran en la catedral de Colonia (Alemania), que habría sido construida expresamente para albergar estos restos. Existe la creencia de que sus cuerpos están incorruptos y de que fueron hallados por Santa Elena, habiendo obrado prodigios en los distintos enclaves en los que se han custodiado sus cuerpos.

El árbol de Navidad, un culto a la naturaleza

La costumbre de poner en casa un árbol cargado de bolas doradas y distintos adornos procede de culturas indoeuropeas que, desde tiempos ancestrales, adoran a los espíritus de la naturaleza. Según la tradición, decoraban los árboles cuando se quedaban sin hojas. Pensaban que era porque su espíritu les abandonaba durante el invierno. Por este motivo ponían telas y piedras pintadas en sus ramas, con el fin de adornar su “casa” e incitarles a volver.

Adornos con poderes

En Navidad las calles y los hogares se adornan con simbología propia de estas fechas. Pero, ¿Qué hay detrás de estas figuras? Si pones muérdago en la puerta de tu casa, debes saber que se considera un potente amuleto que protege a todos los miembros del hogar. Además, estaría relacionado con la fecundidad, de ahí que exista la costumbre de darse un beso al pasar junto a él. Por otro lado, la estrella no solo simboliza el nacimiento de Jesús de Nazaret y la llegada de los Reyes Magos. También es un emblema que protege del mal y un dibujo que, al parecer, atrae la felicidad. Con respecto a las luces de Navidad, hay quien piensa que simbolizan las luces del firmamento y que se trata de una costumbre de origen escandinavo.

Imagen tomada de fratefrancesco.org

San Francisco de Asís y el portal de Belén

Cuentan que el primer belén de la historia se realizó en el siglo XIII y de la mano de San Francisco de Asís. Al parecer, fue en una cueva próxima a Greccio (Italia), y se utilizaron animales para recrear la venida al mundo de Jesús de Nazaret. De hecho, en escenas representadas en algunas catacumbas romanas que datan del siglo IV, ya aparece el buey y la mula. Aunque la escena del belén haya sido representada en escenas de los primeros cristianos, guarda relación con cultos anteriores. Recordemos que, desde tiempos prehistóricos, el hombre adora figuras como las Venus paleolítica; o las pequeñas esculturas que romanos y griegos adoraban en un altar dispuesto en sus casas, considerándolas deidades protectoras del hogar.

San Nicolás, Papá Noel

La figura de Papá Noel se basa en la persona de San Nicolás. Cuentan que nació en la actual Turquía en el siglo IV, en el seno de una familia acomodada. Pronto se hizo popular por su generosidad para con los más pobres. Una terrible enfermedad acabó con todos los suyos, quedándose como heredero de mucho dinero. Decidió, entonces, convertirse al sacerdocio e invertir su fortuna en hacer regalos a los niños más desfavorecidos. San Nicolás murió en el mes de diciembre, por lo que se adoptó la costumbre de recordarle en estas fechas y, sobre todo, con relación al hecho que marcó su vida: su generosidad con los demás. Por cierto, San Nicolás no tenía el aspecto que tiene Papá Noel. Su look actual se lo debemos al escritor inglés Clement Moore y el color de su traje, a una conocida marca de refrescos.

La Chicharrona, el Santa Claus extremeño.

Pocos saben que en Extremadura tenemos a nuestro propio Papá Noel, o, en este caso, a nuestra particular Mamá Noel. Se llama “Chicharrona” y vive en los montes hurdanos. Cuentan en Las Hurdes que, cada mes de diciembre, baja de la sierra y se internaba en todas las alquerías hurdanas. Su llegada siempre era motivo de fiesta, pues la bajada de la Chicharrona indicaba que daba comienzo el periodo de sacrifico del cerdo, antaño un sustento fundamental para que muchas familias extremeñas pasaran el invierno. Los niños esperaban a la Chicharrona a la entrada de los pueblos, pues esta siempre les entregaba frutos secos y otros obsequios. Todavía se entona en Las Hurdes este bello cantar: “Bajo la nieve tan blanca baja la Chicharrona; licencia trae pa’matar al cebón y a la cebona; Ya viene la Chicharrona por el pueblo de La Huetre; corred, muchachos, corred, que os trae higos y nueces”.

 

Feliz Navidad y próspero 2018

 

Texto y fotografías de Lourdes Gómez para su columna  Extremadura DesVElada

 

 

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