Una mirada al arte contemporáneo en Extremadura

A pesar de encontrarnos en un espacio geográfico habitualmente más asociado con el turismo patrimonial y de naturaleza, el arte contemporáneo en Extremadura es un recurso de atracción turística que no deja de crecer.

En tiempos de hibridación y experimentación, las comarcas de la región no solo esconden una naturaleza casi virgen y pueblos con encanto, sino también espacios de transformación donde artistas y vecinos interactúan para embellecer el encanto paisajístico de los núcleos rurales. La geografía extremeña cobija colecciones permanentes, instalaciones efímeras y exposiciones temporales que provocan que el arte contemporáneo se asome a museos y salas y a espacios al aire libre.

Museos donde no hay museos

El arte contemporáneo en Extremadura sale de los espacios museísticos más tradicionales para abordar una transformación de sus pueblos en auténticos lienzos al aire libre. Fachadas, naves industriales, silos… casi todo es susceptible de reconvertirse contenedor artístico.

El ejemplo más popular son las fachadas de uralita de Piornal, que albergan hasta 11 murales en un auténtico museo al fresco, al que han dado vida alumnos de la Universidad de Bellas Artes de Sevilla. El éxito del proyecto piornalego ha llevado a otros entornos rurales a instalar verdaderos museos donde no hay museos; espacios en desuso donde promocionar el arte contemporáneo.

Las fachadas con vida de Sierra de Gata se han sumado a este movimiento, a través del proyecto Agua Dulce que une a diversos municipios serragatinos, gracias al arte mural.

En esta singular sinergia entre arte y ruralidad, no podemos dejar de mencionar los trampantojos de  Romangordo, a los que se suman los graffitis y murales que han plasmado en sus fachadas los artistas extremeños del Colectivo Muro y alumnos de Bellas Artes de Madrid. O el proyecto Contenedores de Arte, en el que colaboran las diputaciones de Badajoz y Cáceres y la Asociación de Universidades Populares de Extremadura, rescatando espacios abandonados o en desuso con fines de cultura y arte contemporáneo.

Cáceres Abierto

Un reclamo cultural que puede convertirse en un auténtico acicate para atraer turismo a los pueblos, más allá de los museos y las galerías de arte. En una región que incluso, eventualmente, abre al público talleres de artistas, que ponen a prueba su talento para hacer vibrar una región que apuesta por la renovación creativa.

Tal es el caso de Cáceres Abierto (antes Foro Sur) que se presenta como un gran evento capaz de centrar la mirada de curiosos, agentes y amantes del arte nacional e internacional, a partes iguales.

Arte contemporáneo con nombre propio

En este panorama de espacios artísticos contemporáneos el protagonismo tiene nombres propios: la Fundación Helga de Alvear en Cáceres, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) en Badajoz, el Museo de Arte Contemporáneo de Azuaga, el Museo Vostell en Malpartida de Cáceres y la Fundación VanderLinde en Montánchez.

Fundación Helga de Alvear

En los límites del casco histórico de Cáceres, la Fundación Helga de Alvear (fotografía de cabecera de este texto) ocupa la casa palacio conocida como La Casa Grande, en la calle Pizarro, un edificio de estilo modernista que atesora obras de la colección privada más importante de arte contemporáneo internacional de España y una de las mejores de Europa.

Obras que interesaron a la galerista y coleccionista alemana Helga de Alvear por sus avances artísticos y las técnicas de creación, y que convierten este espacio en un centro museográfico de altura. Un paseo que discurre entre el pensamiento minimal, el arte conceptual y las diferentes direcciones sociopolíticas.

En la colección se pueden contemplar obras de artistas de talla mundial como Josef Albers, Nobuyoshi Araki, Pepe Espaliú, Helena Almeida, Donald Juudo Joshep Beuys, entre una lista de ochenta artistas del panorama de arte contemporáneo mundial. En 2018 se espera que la ampliación de este importante complejo vea la luz, otorgando una impronta mayor a la capital cacereña.

MEIAC Badajoz, una cárcel convertida en museo

La antigua prisión preventiva de Badajoz se esfumó para dar paso a un espacio de comunicación y cultura; que da rienda suelta al diálogo entre lo extremeño, lo ibérico y lo iberoamericano. Esa fusión otorga carácter al programa y las colecciones del MEIAC, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo.

El espíritu fronterizo de Badajoz se evidencia en este espacio de clara voluntad modernista y modernizadora, por el que han pasado los nombres de Francis Alÿs, Liset Castillo, Eva y Franco Mattes y algunos extremeños como Genín Andrada y Rufino Mesa.

Casa Spínola en Azuaga

Conocido como Casa Spínola porque se ubica en un edificio que perteneció a la familia Spínola en épocas pasadas, el Museo de Arte Contemporáneo de Azuaga muestra un compendio de casi 200 obras donadas por diferentes artistas de primer orden y de diversas tendencias, promovido por la azuagueña Mayte Spínola.

Seis años después de su inauguración (en 2007), el Museo Etnográfico se unió al Museo Casa Spínola por un gran patio donde se encuentran esculturas de Carlos Alcázar o Raul Apausa.

Museo Vostell, vanguardia en Los Barruecos

Arte Contemporáneo en Extremadura Vostell

Acercarse al Museo Vostell es indagar en la curiosa relación establecida entre los habitantes de Malpartida de Cáceres y el artista alemán Wolf Vostell (1932-1998) que pisó a mediados de los años 70, por primera vez, la localidad cacereña, donde residió y fundó un museo de arte contemporáneo, que lleva su nombre.

Gracias a esta curiosa sinergia, Malpartida de Cáceres pasó de la oscuridad franquista al movimiento vanguardista Fluxus sin estadios intermedios. Las obras de Vostell y el resto de artistas se han perpetuado en ese paisaje rocoso y prehistórico, elegido por Juego de tronos para rodar escenas de su séptima temporada, que complicará a las generaciones futuras la interpretación de nuestras huellas.

El museo se sitúa en un antiguo lavadero de lanas (siglo XVIII) que ya en sí mismo merece una visita, por ser una muestra de arquitectura industrial relacionada con el fenómeno ganadero de la Mesta.

Fundación VanderLinde en Montánchez

Montánchez es otro ejemplo de la pequeña Extremadura que alberga un tesoro artístico: la Fundación VanderLinde, promovida por el pintor holandés Alwin Van der Linde, que vive entre Madrid y el municipio cacereño de Montánchez, donde tiene sede la organización.  Una auténtica referencia cultural descentralizada, que aporta progreso a un municipio que alberga manifestaciones culturales a lo largo de todo el año. En Montánchez se ha podido contemplar el realismo pictórico de Antonio López, la imaginería del artista plástico Hugo Wirz o el arte figurativo de Matías Quetglás.

Por la Fundación VanderLinde han pasado centenares de personas a contemplar la exposición “Erotismo y fetichismo”, con obras de 25 pintores y su visión de ambos conceptos; que ha sido la última muestra específica que ha albergado la fundación. Una fundación con sede en la Casa de la Nogalas, en el centro de Montánchez, que merece una visita.

Arte Contemporáneo en Extremadura VanderLinde

A look at Contemporary Art in Extremadura

Fotografías de Andy Solé y Eduardo Villanueva

Publicado en noviembre de 2017

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