American Made, los malos y los buenos del cine

Confieso que desde pequeño he seguido con bastante atención la figura de Pablo Escobar. Con él me di cuenta de que dividir a las personas entre buenos y malos era una aproximación demasiado burda. Recuerdo vagamente un reportaje que leí a finales de los años 80. El único dato preciso que conservo en mi mente es que regalaba lavadoras a las mujeres pobres de su comunidad. Pero sí recuerdo que contaba la parte positiva de un hombre que ya por entonces había dado muestras de tener una cara mucho menos amable. En aquella época yo dedicaba parte de mi tiempo libre a inventar historias con los “Masters del Universo” donde los buenos eran muy buenos y los malos muy malos. Aunque a partir de entonces “Skeletor” y por ende todos los villanos, pasaron a tener un lado algo más humano.

Aún hoy me atraen las historias de Escobar (de Pablo, no del creador de Zipi y Zape) y aprovechando que está de nuevo de moda, principalmente por la serie Narcos, he podido leer más sobre su vida, documentarme y disfrutar de nuevo con películas como la que vamos a tratar hoy. Y es que el hecho de que compartiera vivencias con el patrón del mal fue lo que me dio el último empujón para ir a ver “Barry Seal: El traficante”. Protagonizada por Tom Cruise nos narra las aventuras de un piloto norteamericano que trabajó para la C.I.A., la D.E.A. y el cartel de Medellín ¡Todo a la vez!

La película es divertida y entretenida, mantiene un toque de “medio” broma durante todo su metraje a pesar de tratar temas muy serios. Aprovecharé este momento para dar un consejo sobre el cine actual: Si van a ver una película eviten ver su tráiler. Últimamente revelan demasiado, muchas veces incluyen sus mejores momentos y uno sale del cine algo defraudado y con la sensación de que lo mejor ya lo había visto. Si pueden no vean los tráilers antes de la película. Déjenlo para después, les servirá de breve resumen o de moviola (en el sentido de los programas deportivos)

Volviendo a Barry Seal hay que decir que recuerda a otras historias reales de vividores que nos han contado en “El lobo de Wall Street”, “La gran apuesta” o “Gold”. En este sentido es mucho mejor el título original “American Made” Estos caraduras tienen su propio estilo: americano y capitalista. Bastante diferenciado del clásico pícaro español. Los problemas empiezan cuando ya no se sabe donde esconder más dólares. Porque todo esto se hace por dinero ¿o no?

Todas estas historias de narcotráfico de los 80 y 90 me devuelven a la reflexión inicial. Los villanos no son del todo malos pero ¿y los buenos? Resulta sorprendente las medidas que usaban los servicios de inteligencia. Siendo muchas veces iguales (sino peores) que la de los criminales a los que perseguían. Y aún no logro entender la manera como hoy se admite sin más, o haciendo bromas, algunas decisiones que provocaron mucho sufrimiento. Recuerdo una frase que una vez me dijo un profesor de filosofía: “Nadie tiene toda la razón, ni se equivoca completamente”. Y yo no soy una excepción. No me hagan mucho caso.

Película recomendada (para los que se han aburrido con esta columna y quieren pasar un rato sin pensar mucho y recordado el pasado): Los Masters del Universo.

Texto de JJ para su columna La Gran Pantalla

Columna de Cine de Jota Jota en PlanVE, la guía de ocio

 

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