
Noviembre es un mes especialmente refranero a tono con su santoral. Para empezar, baste cerciorarnos de que es el mes que trae bien cogido de la mano al invierno: “En noviembre, el frío vuelve”, tiempo por tanto que nos obliga a desempolvar el gabán, arrimarnos a la lumbre y sentir gustoso el trasiego de la sopa caliente; sobre todo después de un mes de octubre como el de este año 2017, marcado en la mayoría de sus días por un calor estival y la sequía o falta de agua, tupido, además, de la lacra de los incendios forestales en nuestro país.
Pero no solo trae el frío. Noviembre marca sus días por este entorno con la aparición de las primeras nevadas: “Por Todos los Santos, la nieve en los altos”, y como anuncio pre navideño, mientras aparecen los primeros turrones y mazapanes en los atractivos escaparates, se oye aquello de: “Entre los Santos y Navidad, es invierno de verdad”.
Poco más tarde, por San Martín de Tours, el 11 de noviembre, que tiene por patrono Garganta la Olla por estas tierras veratas, se inicia el tiempo añorado de las matanzas del cerdo, y se dice que en estas fechas “a cada cerdo le llega su San Martín”, que días más tarde, el 22 del mismo mes, Santa Cecilia la musiquera, canta: “Por Santa Cecilia, tiempo de morcillas”.
No obstante, en los días soleados el personal aprovecha la tradición de salir en busca de las ricas setas que se prodigan por los bosques infinitos de la Vera, a la recogida de frutos secos o simplemente a cubrir esas rutas históricas y legendarias que nos descubren bellísimos y sorprendentes parajes. Y al final del día, al atardecer, suelen aparecer las lluvias, el frescor y las nieblas que invitan a la intimidad del hogar.
Remata el mes el 30 de noviembre con San Andrés, patrón de Talaveruela, que Jaraíz celebra con el popular mercado de San Andrés el primer domingo de diciembre, y que el refranero, para acercarnos más el frío y la misma nieve, proclama: “Por San Andrés, nieve en los pies” y, respecto a los quehaceres, advierte “Por San Andrés, toma el puerco por los pies y si no lo puedes tomar, déjalo hasta Navidad”.
El santoral del mes y sus productos se dejan acompañar por un variado programa de actividades en las diversas poblaciones de la comarca, como las “calvotás”, o la ·”magosta” (consumo de las castañas), que llevan aparejadas las tradicionales merendolas otoñales en el campo con familiares y amigos a base de nueces, granadas e higos pasos; las jornadas micológicas con sabrosos platos de setas; y los convites familiares de dulces (los típicos huesillos y buñuelos de viento rellenos de crema), que es tradicional consumir con motivo de los Santos y Difuntos…
En fin, que por encima de todo, no obstante, o con todo ello, el mes de noviembre venga bien. Salud.
Publicado el 23 de octubre de 2017