Extremadura Desvelada Humanoide

Un humanoide le salvó la vida

El 12 de noviembre de 1976 un extraño ser de color verde salvó la vida de José Manuel Trejo en la base aérea de Talavera la Real. Así lo asegura  el principal testigo del caso OVNI que tuvo por escenario este lugar de Extremadura, a pocos kilómetros de Badajoz, uno de los más impactantes de los recogidos en 70 años de ufología moderna.

Precisamente este año se cumple el 70 aniversario de  esta disciplina, que investiga la existencia de los denominados Objetos Volantes No Identificados y que nació a raíz del avistamiento del piloto civil Kenneth Arnold, que el 24 de junio de 1947 contempló  nueve enigmáticos objetos volando cerca del Monte Rainier, en Washington.

En estas siete décadas se han recogido multitud de casos, y uno de los más impactantes es este. El suceso aparece recogido en los informes de temática ovni que fueron desclasificados por el Ejército del Aire en los noventa, documentos que la institución militar comparte actualmente en su biblioteca virtual.

(Acceso al infome de este caso )

Extremadura Desvelada Trejo

José Manuel Trejo y Lourdes Gómez

Hace pocas semanas tuve la oportunidad de charlar con el principal testigo del caso, José Manuel Trejo. En compañía de los también periodistas e investigadores Jesús Ortega, David Cuevas y José Antonio Caravaca, me desplacé hasta Badajoz para hablar con el extremeño que protagonizó este misterioso encuentro. Nos impactó la fuerza de su testimonio y la influencia que parece haber tenido este caso a lo largo de su vida.

“El perro empezó a guiarnos…”

El 12 de noviembre de 1976, alrededor de las dos menos cuarto de la madrugada, José Manuel desempeñaba el puesto de cabo de guardia en la base aérea de Talavera la Real. Estaba, junto con otros reclutas, a punto de recibir el relevo cuando comenzó a escuchar unos ruidos muy extraños. “Quince segundos después vimos una explosión de luz muy blanca. Las hojas de los eucaliptos parecían violetas. Era una luz preciosa, y el ruido como una especie de siseo”.

Aquel fenómeno coincidió con un apagón de luz y con el corte de la línea telefónica en aquella zona de la base, lugar de almacenaje de combustible. Trejo y otros soldados, como José Hidalgo, que estaba de guardia aquella noche junto al perro Nerón, decidieron dar una vuelta por los alrededores.

“El perro empezó a guiarnos hacia el centro de la alameda, donde había un remolino muy grande de aire. Cargamos las armas porque dijimos: ‘aquí pasa algo’”, expone José Manuel Trejo. Cuando aquel remolino cesó, se toparon con una escena dantesca: “Junto a la pared había una figura de unos tres metros de altura. Como un holograma suspendido en el aire, pero con consistencia física, con sombras y contornos.

Era una especie de humanoide que estaba formado por una luz verde muy tenue. Llevaba un traje ajustado, no sé si era piel o tela, de aspecto metálico. Y la cabeza era una bola de cristal negra, como un  casco”, relata el testigo. Cuando Nerón, el perro, intentaba acercarse al humanoide, se encontraba con una especie de pantalla invisible que se lo impedía. Volvía hacia los soldados con el pelo chamuscado, según asegura Trejo.

“Sentí como si me clavaran un hierro”

El testigo añade, igualmente, que el área de las manos y de los pies aparecía difuminada, detalle que narran otras personas que han tenido visiones de fantasmas o de otro tipo de apariciones. En este caso, además, cobra importancia la posición de los brazos del humanoide verde.  José Manuel Trejo asegura que, al principio, estaban separados, pero hubo un momento en el que los juntó, colocándolos de manera perpendicular al cuerpo y en dirección hacia él. “Cuando juntó los brazos sentí como si me clavaran un hierro incandescente en la zona del esternón. Caí al suelo en posición fetal, con el arma entre las piernas. Además, perdí la visión y tampoco era capaz de levantarme, tenía la sensación de que el cuerpo me pesaba mucho”.

En aquel instante, los compañeros de José Manuel Trejo usaron sus respectivas armas contra el extraño ser. Las Z-62 dispararon un total de 2 cargadores, con 20 proyectiles cada una. Las 40 balas nunca se encontraron; ni siquiera se hallaron los casquillos, una de las grandes incógnitas de este caso.

Lejos de pensar que el humanoide le atacó, José Manuel Trejo sostiene que le salvó la vida. “Cuando estaba en el suelo sentí cómo me rozaba el pelo una de las balas de mis compañeros. Creo que el ser sabía lo que iba a pasar y se anticipó. Caí al suelo porque, de lo contrario, me podrían haber matado”, expone.

Trejo estuvo 13 días en coma

Más de sesenta declaraciones e interrogatorios; veinticinco días ingresado en Badajoz con extrañas convulsiones; un mes de estancia en un hospital militar de Madrid; trece días en coma; y cuarenta y un años de interrogantes que no tienen respuesta. Es el legado que José Manuel Trejo conserva de uno de los días más insólitos de su vida. Fue acusado, junto a sus compañeros, de haber tomado drogas e inventado el testimonio con el fin de ocultarlo, hipótesis que niega categóricamente y que se ve refrendada, afirma, por los estudios clínicos a los que fue sometido. El paradero de los cuarenta proyectiles sigue siendo un enigma, como también lo son los extraños recuerdos que José Manuel defiende recibir de manera intermitente y que pertenecen a los días en los que estuvo ingresado, poco después del suceso.

Ha experimentado, como otras personas que se han encontrado cara a cara con lo desconocido, una apertura de conciencia, de espiritualidad, de desarrollo de facultades artísticas. Y esas capacidades relacionadas con la mente pueden ser, quizá, una de las claves para resolver un enigma que lleva setenta años inquietándonos.

Publicado en agosto de 2017

Texto de Lourdes Gómez para su columna Extremadura DesVElada

@Planveando Comunicaciones SL

3 thoughts on “Un humanoide le salvó la vida”

  1. Estoy sumamente interesada , en lo que tenga que ver con los hemanos , de la naturaleza ¨¨o fenomeno fenpomeno OVNI , no por curiosidad ni nada que se le paresca sino POR QUE ESTOY FIRMENTE QUE EXISTEN .

  2. Lo creo firmemente pues al verano siguiente y estando de guardia con otro compañero en la estacion de microhondas (situada en alto y frente a la base) vimos de repente una luz muy intensa a poca altura de la base. Rapidamente lo notifique al cuerpo de guardia estos al verlo tocaron rapidamente generala y la luz desaparecio con la misma rapidez que habia aparecido.

  3. En el siguiente verano estando de refuerzo con un compañero enla estacion de microhondas (frente a la base) aparecio de momento una luz intensa como un sol a unos 100 m. Encima de la base. Inmediatamente informamos al curpo de guardia que rapidamente se asomaron y al verlo tocaron generala
    Al momento desaparecio con la misma rapidez que aparecio
    A nostros nos tuvieron varias horas sin relevarnos

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