Azabal tira la casa por la ventana por San Ramón Nonato

Allá por 1876, Romualdo Martín Santibáñez, notario conservador y ultracatólico en la  villa jurdana de El Casar de Palomero, dedicaba significativas líneas a los habitantes de la alquería de Azabal, la que por fin consiguió erigirse en entidad  local menor, sacudiéndose en parte el “vasallaje” a la  anterior villa citada.

Así nos hablaba el notario: “El carácter de estos habitantes es franco, sencillo y laborioso.  Visten los hombres calzón de paño pardo, polainas, zapatos de vaca, chaleco de paño fino y chaqueta de cuello derecho y de la clase del paño del calzón, con sombrero de lana basta.  Los más  acomodados usan capa, y los de menos posición anguarina.  Las mujeres sayas de frisa y bayeta apañada y de colores, en lo común jubón de paño pardo, y para los días festivos de paño fino de color, con mangas de boca de campana, pañuelos  de segunda estación y zapatos de  cordobán.

Calle típica de Azabal (Foto: Pilar)

En los días de trabajo andan generalmente descalzas de pie y pierna; pero en los días festivos se calzan con medias de lana azul o de estambre, y también de hilo blancas, siendo jóvenes”.  Todo un espejo donde mirarse a la hora de confeccionar indumentarias femeninas tradicionales en la comarca, a las que hay añadir el singular “bordau jurdanu” y los típicos “dénguih” o “ehcravínah”, pues se están cometiendo actualmente auténticas barrabasadas por parte de ciertas asociaciones de mujeres.  Y la cabeza siempre cubierta con coloridos pañuelos, anudados de diversas formas.

Ciertamente, tenemos que reconocer que una mujer ataviada con prendas tradicionales y con el cabello cortado y al descubierto es todo un adefesio, un feo estandarte andante.  Y así ya lo veía  el ilustre etnomusicólogo y folklorista Manuel García Matos allá por los años 70, cuando sancionaba irónicamente esas fachas, advirtiendo que si no querían llevar pañuelo sobre la cabeza, al menos presumieran de cabello largo convertido en moño o en otros peinados tradicionales, adornados con cintas, alfileres y flores.

Fiestas de San Ramón en Azabal

Procesión de San Ramón en una edición anterior (Foto: “Prenda”)

Seguro que un buen grupo de azabaleños, a los que se conocen cariñosamente  en la comarca como “préndah”, se engalanarán con tales preciosos atavíos durante la procesión de San Ramón, escoltando a la imagen y al tamborilero, el cual no puede faltar en todo evento religioso o laico que se precie dentro del territorio jurdano.

Pero antes del Día Gordo, los clarines anunciarán las fiestas en la jornada del 25 de agosto (“Día de la Juventud”), cuando habrá competiciones balompedísticas, pregón de fiestas y se pondrá en marcha la disco-móvil “Mario Show”.  Al día siguiente, campeonato de cuatrola, triangular de fútbol-sala “Las Hurdes C.F.” y primera verbena de fiestas, a cargo de la orquesta “Eclipse”.  El día 27 está dedicado a la mujer, con juegos tradicionales destinados a ellas, una llamada “Actuación Sorpresa” y verbena amenizada por el “Trío Tucán.  También habrá una exposición de  vehículos clásicos en el paraje de “La Era”.

Panorámica del pueblo de Azabal (Foto: Pilar)

La jornada del 28, lunes, está considerada como “El Día del Niño”, con carreras de bici, parque infantil, los “Muñecos de la Tele” y otros entretenimientos.  En lo que atañe a la jornada del 29, irá en atención a los ancianos, con gran chocolatada y ruta nocturna por los parajes de “Rihcu Vieju”.  Pasando al miércoles, día 30,  se ha programado una noche de teatro: “El bulto negro” (representación infantil) y el sainete cómico “El burro de los gitanos y el burro de los payos en venta”, representado por  el grupo “Shalom”, de la asociación cultural “El Lagar” (autor: J.D.).

Isidro Alonso Herrero, alcalde de Azabal (Foto: “Azabaleña”)

El Día Gordo de las fiestas es el 31 de agosto, efemérides de San Ramón Nonato.  Apenas venir el día, ya estarán sonando las notas del tamborilero Emiliano Jiménez Domínguez (Nano), despertando al personal con los toques de la “Alborá”, agasajando a los más madrugadores con el típico aguardiente, las perrunillas y los “matajámbrih”.  Más tarde, repicarán las campanas y dará comienzo la colorista procesión y la  solemne misa, que oficiará el obispo de la diócesis.

A la izquierda el inolvidable Ramón Gómez, junto con su tío Cipriano Gómez Sánchez, de 88 años, también tamborilero. Abril, 2005. (Foto: F.B.G.)

Al acabar los actos religiosos, las calles y bares se alegrarán con las notas de la charanga “Chuku”.  Al caer el día, actuación de “Sueño de copla” y, como broche final, animación verbenera por cuenta del solitario “Tito el de El Rubiaco”.   Ni que decir tiene que don Isidro Alonso Herrero, alcalde de tan flamante entidad menor, con su potente voz realiza una llamada a todos los jurdanos y a la  gente que habita allende las cordilleras jurdanas para que acudan a las fiestas patronales de Azabal, en honor a San Ramón. Allí, en ese pueblo, también vivió muchos años nuestro gran amigo y genial tamborilero Ramón Gómez Gómez, fallecido el pasado 28 de enero.  Desde estas líneas, vaya para él un entrañable recuerdo.  Seguro que sus polvos cósmicos andarán por  otras dimensiones galácticas, divirtiendo con su gaita y tamboril a las estrellas que, al oír  sus toques, fulgurarán como diamantes en la inmensa oscuridad.

Publicado en agosto de 2017

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