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Los canchaléruh de Aceituna echan la bandera en honor de Santa Marina

Relatan las antañonas leyendas que el lugar de Aceituna, situado en la misma frontera artificial, que no natural, entre las mancomunidades de Tierras de Granadilla y Valle del Alagón,se erigió a raíz de que fuera destruida y arrasada por las llamas la antiquísima población de Ébura.

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Dispuesta a echar la bandera ante la imagen de Santa Marina. Foto: Diócesis Coria-Cáceres

“¡Negritu cumu una aceituna quedó el pueblu de Ébura!”, nos cuentan los vecinos.  Y al quedar tan sumamente chamuscado, pues al nuevo pueblo que levantaron a un escaso cuarto de legua más arriba lo bautizaron con el nombre de Aceituna.  Y como todas las leyendas tienen un trasfondo histórico, no van descaminados nuestros queridos “canchaléruh”, que así se conocen comarcalmente a los habitantes de dicho pueblo.

Vestigios prerromanos y romanos de esparcen entre olivos, prados, huertos familiares, predios adehesados y otras pequeñas y liliputienses fincas, como corresponde a una zona donde el minifundio es dueño y señor.  Pero de esto ya hablaremos en otra ocasión, que no hay que dar pistas a los  rapiñadores “piteros”, que con sus detectores nos ponen de los nervios a los que estamos inmersos y absortos en nuestros mundos etnoarqueológicos.

Aparte de las paleoleyendas, también hay otras más modernas, donde se nota la huella del botafumeiro y el agua bendita, como las que deambulan en torno a Santa Marina y sus correrías nocturnas con San Pedro.

 Celebración del 15 al 18 de julio

El programa de festejos de hogaño nos lo acaba de remitir su alcalde, el buen amigo Josafat Clemente Pérez, cuya vara de mando lleva ostentado un buen puñado de años.  En sus líneas se nos dice que los festejos darán comienzo el sábado, día 15 de julio, a las cuatro de la tarde, con la puesta  en marcha de la “Lanzadera Acuática Deslizante”, al sitio de “La Fuentilla”.  Al ir cayendo el día, la “Electro-Charanga” recorrerá calles y plazuelas.  Y con las estrellas en el firmamento, tendrá lugar la primera verbena de fiestas, a cargo de la orquesta “Diamantes”.

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Josefat Clemente Pérez, alcalde de Aceituna. Foto: Canchalera.

Al día siguiente, habrá Parque Infantil, y Fiesta de la Espuma en la plaza de “La Libertad”.  Una nueva charanga, que se hace llamar “¡Qué Show!”, seguirá animando al personal, que será invitado por la asociación de amas de casa a una refrescante y comunal sangría.  Por la noche, el grupo “Maremágnum” se subirá al escenario y pondrá en marcha la segunda verbena.

El lunes, 17 de julio, organizada por “El Ejercicio te Cuida”, se iniciará a las seis de la tarde, el singular acontecimiento de “Aqua Jim”, en la piscina municipal, cerrándose la jornada con las  sinfonías de “Tributo a Queen”, de la mano de “Magic Queen”.

El día gordo, grande o mayor es el 18, cuando las campanas repicarán a la solemne misa y a esa colorista procesión en que muchos vecinos hincan la rodilla en tierra y despliegan sus buenas artes en flamear el pendón carmesí ante la imagen de Santa Marina, mientras el tamborilero acompaña con los sones de la flauta y el tamboril.

Fiestas con flauta y tamboril

Valga un inciso para recordar la valiente figura del tamborilero y “canchaleru” Tío Vicente García, casado en el pueblo de Villa del Campo, pero que todos estos últimos años acudía a las fiestas de San Sebastián y Santa Marina, para tocar en la procesión y seguir el resto de la jornada divirtiendo a la gente.

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Tío Vicente, con sombrero de paja, tocando junto a otros compañeros tamborileros. Foto: Juanma
“La Cruz del Agua”, en Aceituna, con Josete y el perro “Rebelde” (Foto: F.B.G.)

Los años se le echaron ya encima y ciertos achaques le impiden acudir a la fiesta.  Aceituna siempre fue un pueblo de geniales y emblemáticos tamborileros, con lo que  el correcaminos que suscribe estas líneas pasó muy buenos ratos.  En la memoria queda el buen hacer de Tío José García Domínguez y de Martín Pérez Pérez, que ya se nos fueron de nuestra vera.  Sin embargo, tamborileros (tanto hombres como mujeres), hijos de estos terrenos tan canchalosos, brotaron en la escuela de flauta y tamboril que se creó hace unos años en el propio pueblo.  Es de esperar que éstos se lancen al ruedo, porque nadie entendería una fiesta en Aceituna, y en tantos otros lugares de muchas comarcas cacereñas, sin la noble figura de estos músicos que fueron secularmente, y son, uña y carne del pueblo.

La tarde del día grande, como despedida, traerá a las calles los acordes de la charanga “Selena”.  Y cuando la noche tienda su manto, la orquesta “Vulkano” pondrá el broche final con la tercera verbena de las fiestas.  Diversión, alegría, tradición y hospitalidad bajo los calores de julio.  Y así como el refrán de estas tierras dice que “pol Santa Marina, cigüeña camina”, también los “canchaléruh” se encaminarán no a tierras africanas, sino a sus quehaceres cotidianos, aguardando como agua de mayo a que su patrona aparezca el próximo año entre vibrantes sones de flauta y tamboril y repique de castañuelas adornadas con madroños.

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Mujeres tamborileras de Aceituna, la tradición queda asegurada. Foto: Juanma

Publicado el 12 de julio de 2017

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