Fiestas patronales en Ovejuela, cuna del Chorritero

En 1876, don Romualdo Martín Santibáñez, criado entre las pizarras y los brezos de Las Hurdes y que llegó a ser notario de la villa jurdana de El Casar de Palomero, daba a la imprenta el trabajo “Un mundo desconocido en la provincia de Extremadura: Las Hurdes”.  La revista conservadora e integrista “La Defensa de la Sociedad”, cuyo lema era “Religión-Familia-Patria-Trabajo-Propiedad”, que conocía de buen grado los postulados ideológicos del notario, aceptó rápidamente su publicación en diversas entregas.

Cuando mienta la alquería de Ovejuela, aquella “Oveiola” que aparece ya citada en un libro becerro del siglo XII, afirma que “se halla en un declive formado por la sierras de Peña-Tajada y Voya (sic)”.  Luego, habla de que posee un terreno muy dilatado, “a propósito para el sustento de los ganados cabrial y colmenar, elementos principales de su fundación”.  De sus moradores dice que son “muy tratables, produciéndose bien y con fertilidad, y vistiendo con más gusto que los que habitan otras alquerías”.  También alaba “su laboriosidad, su despejo natural y su genio emprendedor”.  Quizás por ello, Ovejuela se rebeló en dos ocasiones contra su matriz (ayuntamiento de Pinofranqueado), reclamando su independencia y constituirse en un municipio aparte.

Ruinas del convento de Los Ángeles (Foto: Ibería Mágica: Toni Sed “Argantonios”)

Por sus arriscadas serranías, se esconden las  ruinas del convento de Los Ángeles, levantado por franciscanos descalzos en el siglo XIII.  Y por ellas también anduvo la partida de la guerrilla antifranquista (el maquis), que contaba con varios enlaces en la zona, algunos de los cuales fueron apresados, llevados a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol madrileña y atrozmente torturados.

La majestuosa chorrera de “El Chorritueru” (Foto: Santos Cordobilla)

Ovejuela cuenta con el centro temático dedicado a la abeja y a la miel y con un espumoso, embravecido y ensordecedor salto de agua, muy digno de ver, que los lugareños lo llaman “El Chorriteru”.  Pero aparte de todo esto y de otras huellas del pasado de las que habría mucho que hablar, celebra, al llegar el 2 de agosto, sus fiestas patronales, en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, representada por una talla que no es la original, que procedía del convento de los franciscanos y que albergaba un enorme  valor histórico-artístico.

Tradicionales viviendas en Ovejuela (Foto: Ovejuela)

En lo que corresponde a este año, el programa de fiestas ya está en la calle.  En él se lee que el día 1 de agosto, la víspera, a eso de las diez de la mañana, se impartirán clases de yoga en el campo de fútbol.  Sinceramente, es la primera vez que vemos en un programa tal tipo de evento.  Seguro que detrás de ello andan las manos de Noemí y Manuel, dos madrileños que abandonaron el mundanal ruido y se vinieron a vivir a Ovejuela, donde han montado la Asociación Creativa Mundo Maestro, repartiendo pedagogías multiculturales por esos serrejones jurdanos.  Por la tarde, las muchachas y mozas podrán participar en la actividad deportiva de voley.  No faltará tampoco el partido de balompié y, por la noche, entrará en el combate festivo la discoteca móvil “David”.

Procesión de Nuestra Señora de los Ángeles, en una edición anterior (Foto: Ovejuela)

El día de Nuestra Señora o día gordo de los festejos, los actos religiosos llenarán la mañana.  Concurrida procesión, en la que, como costumbre secular, será animada por el correspondiente tamborilero, ya que estos músicos populares son los únicos que pueden interpretar esos sones procesionales y de ofertorio que se remontan, en algunos casos, al siglo V y VI de nuestra era.

Los Ayuntamientos jurdanos, según opinión de los que llevan la voz cantante en la recién creada Escuela Comarcal de Tamborileros, no deberían dar una sola subvención para festejos si los pueblos de la zona no contratan a alguno de estos músicos, que, lamentablemente, están siendo sustituidos por charangas a la hora de los actos religiosos, lo que es toda una aberración y un pisoteo de las más acendradas tradiciones de Las Hurdes.

Finalizandos los actos religiosos, habrá una actuación de los “Coros y Danzas” (expresión con olor a naftalina y Sección Femenina) de la alquería de Ovejuela, lo cual no quiere decir que no canten y bailen con gallardía las muchas y ricas tonadas y sones del territorio jurdano. Por la tarde, el secular ritual de “La Enramá”, una fiesta que se pierde en la noche de los tiempos y que tiene mucho que ver con los cultos dendrolátricos y de emparejamiento.  Dicen los vecinos de la aldea que el pueblo de Pinofranqueado les “robó” el ritual y lo han hecho como suyo.  Por la noche, verbena a cargo de la orquesta “SMS”.  Y a las 5,30 de la madrugada, irrumpirá la charanga “Los Despistaos”, que no dejará de tocar hasta que los cuerpos flamencos aguanten de pie.

Para reponer fuerzas, el día 3 habrá un enjundioso almuerzo comunal y de hermandad (8,00 horas) para todo el que se arrime.  Por la tarde, juegos infantiles.  A las 20,00 horas, “Masterclas”, con Sergy Dance.  Posteriormente, concurso de tortillas.  Y como broche final, verbena animada por el grupo “Destino”.  Incluida  en el programa de fiestas, aparece la II Ruta Nocturna “El Chorriteru”, a celebrar el día 7 de agosto.  Y con esto y un bizcocho, a esperar que suene el tamboril y la gaita otro año a las ocho.  Es toda una delicia oír desde la cama tocando la víspera de la fiesta, a primeras horas del día, la “arborá” o la “diana froreada”.

Publicado en julio de 2017

One thought on “Fiestas patronales en Ovejuela, cuna del Chorritero”

  1. La imagen de Nuestra Señora de los Ángeles fue encontrada por el cardenal Paterna, ermitaño que vivió en una pequeña dependencia junto a la conocica como “cueva del Cardenal”, entre las actuales ruinas del convento franciscano y el chorro de la Meancera. Estaba enterrada en una pequeña cueva (dicen que fue enterrada por los visigodos que huían hacia el norte tras la invasión de los “moros”). Luego la imagen de la virgen negra pasó al convento de los Ángeles, fundado por el cardenal Paterna, en cimplimiento de un mandato que le hizo el mismísimo San Francisco de Asís, que pasó por el lugar en 1.214, camino de Santiago de Compostela.
    Tras la desamortización eclesiástica de mediados del siglo XIX, el convento fue vendido a particulares de Ovejuela, los lubros de la biblioteca pasaron a Robledillo de Gta, las puertas y las campanas a la iglesia de Torrecilla de los Ángeles y la imagen de Nuestra Señora de los ángeles a la iglesia de Pino.
    En la iglesia de Pino había un altar con una virgen de madera negra, que se conservó hasta mediados del siglo XX (los abuelos hablaban de ella); pero un cura amante de la moneda vendió todos los viejos santos de madera y compró otros de cartón-piedra, nuevos y de llamativo colorido, que encantaron a los filigreses. Seguramente en esa partida de compra-venta salió la virgen negra hacia destinos desconocidos.

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