Flautas y tamboriles anuncian a San Sebastián

La leyenda (todas las leyendas tienen un trasfondo histórico) corre por muchos pueblos del norte cacereño.  La narran las antiguas lenguas que fueron arte y parte de un vivir más apegado a la tierra que el de hoy.  Y dicen que el actual lugar de Aceituna tiene su origen en un gran pueblo que se llamaba Ébura, que se extendía por los parajes de “Loh Monéhteriuh”, “Loh Linárih”, “Péñah Bláncah”, “Arroyu Cahtañu” o “Caminu Jondu”.  Años de guerras y calamitosos dieron lugar a que aquel floreciente pueblo fuera incendiado.

Tíu Vicenti García, tamborilero oficial de Aceituna (Foto, Juanma Sánchez)

Tíu Vicenti García, tamborilero oficial de Aceituna (Foto, Juanma Sánchez)

La leyenda relata que tan pavorosas fueron las llamas que todo se redujo a cenizas y, como quedara aquella población tan negra como una aceituna, los habitantes que escaparon fundaron una nueva población, no muy lejos de la antigua, al que pusieron el nombre del fruto del olivo, que, como es sabido, ennegrece por completo en su madurez, cuando ya está en sazón para extraer de él el aceite.

Ciertamente, con el nombre de Ébora o Ébura hay vestigios varias en la Hispania antigua.  Así, Talavera de la Reina (Toledo) y Talavera la Vieja o Calaverilla (hoy, bajo las aguas del embalse de Valdecañas) se disputan el privilegio de ser la Ébura carpetana. Otra Ébura la sitúan en las inmediaciones de la localidad de Cañete la Real, en la comarca malagueña de Antequera, donde apareció la famosa “tábula” (tabla de bronce de Vespasiano, 78 después de Cristo).  Otra tercera Ébura (Ébura Cereales) se la adjudica Alcalá la Real (Jaén).  Y hay que contar, igualmente, con la actual ciudad de Ébora, en Portugal.

"Echandu la bandera" ante la imagen del Santo (Foto: Roberto Galindo)

“Echandu la bandera” ante la imagen del Santo (Foto: Roberto Galindo)

¿Pero dónde situamos a otra Ébura de la que hablan antañones cronicones y que la sitúan entre Miróbriga (Ciudad Rodrigo) y Cáparra?  ¿Acaso es la Ébura de la que hablan los paisanos del Valle del Alagón y Tierras de Granadilla?  También, en el área arqueológica de esta Ébura enclavada en los términos de Aceituna aparece, sobre un cancho granítico, una inscripción que habla sobre una hitación en tiempos de Vespasiano.

Ahí queda la leyenda y nosotros nos vamos, entre sones de flauta y tamboril (Aceituna siempre fue cuna de geniales tamborileros), a imbuirnos de los olores que ya desprenden las próximas fiestas de San Sebastián, al que los “canchaléruh” (vecinos del mentado pueblo) procesionan por todo lo alto el próximo 20 de enero.  Y en este día, Tío Vicente García, que maneja con soltura sus instrumentos, despertará a los vecinos con sus alboradas y dianas floreadas.

El tamborilero Ángel Domínguez con una paisana de Aceituna, que aún usa un sombrero realizado artesanalmente, fabricado de bálago o paja de centeno (Foto: Juanma Sánchez)

El tamborilero Ángel Domínguez con una paisana de Aceituna, que aún usa un sombrero realizado artesanalmente, fabricado de bálago o paja de centeno (Foto: Juanma Sánchez)

Luego, tocará el pasacalles procesional, auténtica reliquia musicológica que se remonta al siglo V, alternándolo con el toque de “echal la bandera”, cuando los devotos aceitunejos hincan una rodilla en tierra y flamean con arte y salero el antiguo pendón carmesí de la cofradía.  Como estos “canchaléruh” son duros y recios y más alegres que unas pascuas, compadrearán y comadrearán entre bailes y cantos que continuarán hasta la verbena que amenizará la orquesta “Destino”, a celebrar en la nave municipal.  Y acabando ésta, la farra seguirá tan viva como antes.  Por algo esta gente tiene fama en toda la zona de ser los más bragados  a la hora de la fiesta y por tener sus puertas siempre abiertas de par en par.

Al día siguiente, conocido como San Sebastián “El Chicu”, volverán a voltear las campanas y, más tarde, los acordes de la charanga “Selena” inundarán hasta los más recónditos rincones.

Estatua del tamborilero colocada en la plaza dedicada a estos músicos populares (Foto: Juanma Sánchez)

Estatua del tamborilero colocada en la plaza dedicada a estos músicos populares (Foto: Juanma Sánchez)

A las 13, 30 horas habrá un alto en el camino y el alcalde de la localidad, el campechano e infatigable luchador por los colores de su pueblo Josafat Clemente Pérez hará entrega de las becas para los niños de 3-6 años escolarizados y empadronados en Aceituna.

Igualmente, procederá a conceder las ayudas familiares por nacimiento, correspondientes al pasado año.  Estas entregas tendrán lugar en la escuela infantil “El Canchal”.

Las fiestas de San Sebastián, que han permanecido en su sitio dentro del ciclo invernal cuando en otras villas y lugares han decaído por completo, tocarán a su fin el domingo, día 22 de enero.  En esta jornada, con la colaboración de la U.D. “Aceituna”, se llevará a cabo, a las diez de la mañana, el VII Torneo “Tito Antón” de fútbol-sala prebenjamín en el pabellón polideportivo municipal.  Y pasadas las fiestas de San Sebastián, de vuelta a ganarse el pan.

Sepultura excavada en la roca en el paraje de "Loh Linárih". De izquierda a derecha: Eufemio Pérez Pérez, artesano de flautas y tamboriles, "canchaleru" de pura cepa; el montehermoseño José Luis Gil Lorenzo y Josafat Clemente Pérez, alcalde de Aceituna. (Foto: F.B.G.)

Sepultura excavada en la roca en el paraje de “Loh Linárih”. De izquierda a derecha: Eufemio Pérez Pérez, artesano de flautas y tamboriles, “canchaleru” de pura cepa; el montehermoseño José Luis Gil Lorenzo y Josafat Clemente Pérez, alcalde de Aceituna. (Foto: F.B.G.)

Pero que no desesperen los “canchaléruh”, que, en cuanto se descuiden, ya tendrán encima aquellos otros jolgorios de Santa Marina, pasando antes por la celebración de la Matanza Tradicional Canchalera y los desenfadados carnavales, donde podrán brincar, bailar y desgañitarse hasta enronquecer, bajo la atenta mirada del tamborilero de bronce que preside una de sus plazas, quizás la única en toda Extremadura dedicada a tan ilustres músicos populares.

 

 

Sillares graníticos en el paraje de "Loh Monehtériuh", por tierras donde cuentan que estuvo la antigua ciudad de Ébura. (Foto: F.B.G.)

Sillares graníticos en el paraje de “Loh Monehtériuh”, por tierras donde cuentan que estuvo la antigua ciudad de Ébura. (Foto: F.B.G.)

Publicado: 12 de Enero de 2017

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