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El impresionante y monumental belén de Ahigal

Antes de que fuera ermita, fue un humilde humilladero ligado a la cofradía de la Vera Cruz.  Pero en el siglo XVI ensanchó sus cimientos y se transformó en la ermita del Santísimo Cristo de los Remedios. Luego, en el XVIII, el edificio fue sometido a toda una reestructuración, instalándose el retablo barroco, donde se encuentra imagen del Cristo de los Remedios, a la que los ahigaleños tributan emotivo homenaje el día 4 de octubre y a la que le cantaban, en los años de sequía, preciosas rogativas:

“Las abejitas se quejan

que se les seca la flor;

no pueden hacer la cera

para alumbrar al Señor”.

ahigal-foto-josemari
El historiador ahigaleño José María Domínguez Moreno (Foto: Justa Paniagua Cáceres)

Pues en este templo que tanto significa para los vecinos de Ahigal se ha instalado un impresionante y monumental belén, ocupando la práctica totalidad de su única nave: unos 30 metros cuadrados.  En ese espacio se concentran alrededor de 300 figuras que humanizan y recrean todo un marco paisajístico que se salpica de ruralidades y de edificaciones propias de las grandes urbes de aquel Oriente Próximo del siglo I de nuestra era, cuando Roma extendía sus tentáculos imperialistas por gran parte del mundo conocido.  Muchas estampas campesinas y artesanales miniaturizadas, como la de la matanza familiar, con un negro cebón que debió batir todos los récords en arrobas en aquellos años.  Lógicamente, no serían judíos o musulmanes los que sacrificarían el “marranchón”, del que a nosotros nos gustan hasta sus andares, por ser un animal impuro para los que profesan la religión de Yahvéh o la de Alá.

Ermita del Cristo de los Remedios (Foto: J.M.D.M.)
Ermita del Cristo de los Remedios (Foto: J.M.D.M.)

Este majestuoso belén, en el que también se encuentran reproducidos algunos monumentos emblemáticos del pueblo de Ahigal, como la torre exenta del campanario de la iglesia parroquial, ha sido posible gracias al buen hacer del historiador José María Domínguez Moreno, hijo del lugar.  Le ha echado una mano en la tarea, sobre todo en lo que se refiere a la instalación eléctrica, el también ahigaleño Anastasio Anaya Aprea, “Pollinu”. Desde el pasado junio, a ratos perdidos, han ido tomando formas el poliespán, la escayola, la tela, la madera, la arena, la arcilla, el serrín o las pinturas.  Y cuando todo estuvo a punto, se inició el montaje, que llevó tres largos días.  La parroquia cedió la ermita, y la cooperativa del Cristo los tableros.  Ahora y hasta el día 8 de enero, todo el que lo desee podrá extasiar sus pupilas contemplando la reluciente magia de este magno Nacimiento.  El horario de visitas se ha establecido entre 12 y 13,30 horas; por las tardes, de 16 a 18.  Los ahigaleños pertenecientes a Cáritas son los encargados de su mantenimiento y cuidado.

La visita es completamente gratuita, aunque el personal puede dar algún donativo (dinero, material de aseo y limpieza o comida), que, posteriormente, será recogido por Cáritas y entregado en centros asistenciales de la comunidad extremeña.

Diferentes estampas navideñas del monumental belén. (Fotos: J.M.D.M.)
Diferentes estampas navideñas del monumental belén. (Fotos: J.M.D.M.)

Publicado el 28 de diciembre de 2016

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