Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

Días de vino y pólvora

Pues eso, que este verano, además de mi acostumbrada cita playera con el género negro de la mano de Benjamin Black -esta vez ha tocado Muerte en verano-, he podido disfrutar de varios días seguidos de Vino y pólvora, la tercera entrega de la saga policiaca del trébol de cuatro hojas, escrita por Susana Martín Gijón, protagonizada por una exótica agente de policía, Annika Kaunda, de origen namibio, y ambientada en tierras extremeñas.

La pólvora del título viene, claro, de un asesinato, el de Luis Flores, que nada más comenzar la novela aparece muerto de un disparo en su despacho en las bodegas (ya tenemos el vino) de que es propietario en Torremejía, pero la trama luego se complica con la desaparición de una niña rumana, Mihaela, y, con ella, la de todo un campamento de temporeros empleados para la vendimia por el empresario y que se convierten, irremediablemente, en sospechosos del asesinato. A lo largo de la investigación, Annika y su compañero Mati se verán obligados, además de a indagar sobre el paradero de los trabajadores rumanos, a visitar distintas bodegas dentro y fuera de la región y a interrogar a enólogas, guías, encargados y otros trabajadores del sector, algo que la autora aprovecha para retratar, de paso, la cada vez más pujante industria vitivinícola de Extremadura.

Pero la del asesinato de Luis Flores es sólo una de las tramas que incluye Vino y pólvora, una novela sólo parcialmente autónoma en la que aparecen también, intercalados, episodios secundarios protagonizados por personajes como doña Paquita, Víctor, Sabina o Alma, relacionados de un modo u otro con Annika, que dan continuidad a lo sucedido en las dos anteriores entregas de la saga. Mayor peso, y gravedad, tienen, en Vino y pólvora, las peripecias de Bruno, Celia y Carla (pareja, hija adoptiva y suegra de Annika respectivamente) en Campania, con la súbita irrupción, en sus vidas, de un pasado oculto y de la terrible mafia calabresa, una trama de peso que convierte a Italia (país que la autora conoce bien) en escenario paralelo de la novela.

El libro acaba, como no podía ser menos, con el esclarecimiento de las circunstancias del asesinato y con la detención de los culpables, pero deja abiertos numerosos interrogantes, sobre el destino de la propia agente, que se ve obligada, durante la investigación, a enfrentarse con su pasado, pero también a plantearse -por circunstancias que, desde luego, no les pienso desvelar- seriamente su futuro, pero también sobre el del resto de personajes que, de forma secundaria, protagonizan la saga, unos interrogantes que, además, en mi caso, se extienden también hacia el pasado de todos ellos, y eso por haber cometido, quizá, la torpeza de empezar las aventuras de Annika Kaunda directamente por la entrega número tres. Habrá que leer, pues, Más que cuerpos y Desde la eternidad y luego, también, Pensión Salamanca, la próxima entrega, que la autora ha anunciado hace unos días en redes sociales. Espero hacerlo en breve. Ya les contaré.

vino y polvora

 

 

Vino y pólvora

Susana Martín Gijón

Editorial Anantes

18,00 euros

 

Publicado: 19 de Agosto de 2016

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.