Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

Tarántula + Faralaes

Hace ya varias semanas, la librería placentina La Puerta de Tannhäuser acogió la presentación de Farándula, la novela con la que la escritora madrileña Marta Sanz acababa de ganar, a finales de 2015, el prestigioso Premio Herralde de Novela. Había leído varias obras de Marta Sanz, tenía excelentes referencias de ella –tantas que ya la habíamos invitado a visitar, este curso, el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán” – y la de la Puerta me pareció una ocasión extraordinaria para conocerla. Durante la presentación, Marta nos habló de su vinculación al teatro a través de sus padres, actores aficionados, y de su completa admiración fanática por las estrellas de cine, y nos desveló las claves de Farándula, novela en la que se acerca al complejo y mundo de los actores, dejándonos, la verdad, con muchas, muchas ganas de leerla.

La novela no me ha decepcionado en absoluto. El hilo argumental es mínimo, imprescindible. Más que contar una historia, lo que Farándula hace es una completa radiografía de la situación social y personal de los actores a través de episodios de las vidas de cinco personajes vinculados, de un modo u otro, entre sí, Valeria Falcón, Natalia de Miguel, Ana Urrutia, Daniel Valls y Lorenzo Lucas, cada uno de los cuales representa, en cierta medida, una tipología de actor, desde la joven promesa televisiva hasta el actor consagrado a nivel internacional pasando por la actriz vieja y olvidada o los buenos actores teatrales nunca lo suficientemente valorados, todos ellos rodeados por una pequeña constelación de intérpretes secundarios que ayudan a completar aún más el panorama descrito, que responde, en buena medida, a los presupuestos narrativos expuestos por la autora en su magnífico ensayo No tan incendiario, publicado por Periférica, en el que dice confiar en el papel de la Literatura como instrumento de transformación social, haciéndose eco del título del célebre poema de Celaya, “La poesía es un arma cargada de futuro”. En consonancia con esos presupuestos, Marta no tiene inconveniente, cuando es necesario, en emplear un lenguaje feo para hablar de lo feo, para retratar la parte más oscura y amarga del mundo de la farándula, la de los odios, la de la envidia, la de la frustración, para hablarnos de dinero, ese asunto del que, aunque no huela, a tan poca gente le gusta escribir, o para poner en evidencia las contradicciones que se acaban, a veces, produciendo entre el compromiso social y una vida acomodada, y todo ello sin recaer en los tópicos –pues aunque la de los odios, la de la envidia, la de la frustración, se haya convertido en una visión recurrente del mundo de los actores, Marta la completa con escenas, y situaciones, de amistad, altruismo o generosa solidaridad– o en lo panfletario, pues lo que Marta expone es, como ella mismo nos hizo ver en su presentación, una visión desconcertada de la realidad, que se concreta en las frecuentes, largas y contradictorias enumeraciones que inundan la novela, reflejos más del desconcierto que de la certidumbre, y que alcanzan su cénit en el último capítulo de la segunda parte, donde lleva a cabo una audaz enumeración de casi cinco páginas con la que trata de aprehender, con intención marcadamente crítica, la realidad oculta tras la palabra gente, término tantas veces utilizado con excesivo buenismo por la izquierda en sus discursos. Una novela, pues, verdaderamente recomendable y que da qué pensar.

Sólo me queda decirles que, si no tuvieron ocasión de escuchar a Marta Sanz en La Puerta el pasado mes de enero, acudan a su lectura en el Aula de Literatura el próximo martes, 4 de abril, a las ocho de la tarde, en la Sala Verdugo, y que si fueron, no duden en repetir, pues estoy convencido de que la escritora nos seguirá contando allí multitud de cosas interesantes.

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Marta Sanz

Editorial Anagrama

18,00 euros

 

 

 

 

Publicado: 1 de abril de 2016