Los jurdanos andarán, de nuevo, de chicha

Si el pasado día 5 de los corrientes el personal comió, bebió, bailó y retozó en la Matanza Jurdanu-Morihqueña, celebrada en la localidad de Caminomorisco, ahora, aprovechando la festividad del Día del Padre (19 de marzo, sábado), se nos viene encima, con su cara oronda y grasienta, la Matanza Tradicional Jurdana.  Esta manifestación gastronómico-festiva viene rotando por las seis cabezas de concejo de la comarca.  Hogaño toca en Casares de Las Hurdes, que no la festejaba desde el 2010.

Matanza Jurdana en Casares, edición 20109 (Foto: Tani Martín Martín)
Matanza Jurdana en Casares, edición 2010 (Foto: Tani Martín Martín)

El Concejo de Casares (o de “Luh Casárih”, como dicen los jurdanos) consiguió su independencia del de Nuñomoral a mediados del siglo XIX.  También la alcanzó aquel otro de La Ribera, que hoy se conoce como concejo de Ladrillar (corrupción administrativa del topónimo “El Adrillal”, que es como se conoció antiguamente este pueblo cuya jurisdicción se extiende por las alquerías de Riomalo de Arriba, El Cabezo y Las Mestas.  Y más sentido tiene “El Adrillal” que no Ladrillar, ya que el ladrillo no fue material constructivo utilizado en la comarca jurdana hasta épocas modernas.  Pero dejando aparte a los amigos de La Ribera, nosotros nos vamos “pa Luh Casárih”, población que es conocida como “El balcón de Las Hurdes” y que abraza a las aldeas o alquerías de El Robreu, El Carabusinu, Lah Hérah”, Casarrubia (todo el mundo la conoce por “Jurde”) y La Güetri.

Matanza Jurdana en Casares, edición 2019 (Foto: Tani Martín Martín)
Matanza Jurdana en Casares, edición 2010 (Foto: Tani Martín Martín)

Otros despoblados hay por sus términos, como Arropahcual, Casajurdi, El Cahtañal y  El Cardadal, que prácticamente se vienen abajo a partir de la primera mitad del siglo XVIII.  Todos ellos eran conocidos como “Lah Júrdih Chícah”.

Los comarcanos ya están afilando los cuchillos para meterle mano a la chicha.  Y no solo los comarcanos, que estos eventos de las matanzas ha hecho despertar todo un turismo gastronómico que desplaza hasta autocares a los pueblos donde se celebran.  Dado que la afluencia va en aumento, no es extraño que las parrillas se queden sin carne en alguna que otra ocasión, pues como me decía un paisano de la alquería jurdana de Arrolobos en la pasada matanza de Caminomorisco, “a lo que se reparti de baldi, la genti acudi con el valdi”.  El caso es que a eso de las nueve de la mañana del día 19 ya andarán los tamborileros recorriendo las empinadas calles de Casares de Las Hurdes, avisando al personal que es la hora de tomar un trago de aguardiente y alguno de esos dulces tan ricos y tan tradicionales (“matajámbrih”, “gruñuéluh”, “frorétah”, “bóllah” “hijuélah” o “tirulétih”).  Al poco rato, con el sacrificio del “gurrinu, se sucederán la diferentes estampas etnográficas, con la escenificación de los quehaceres y rituales que siempre fueron propios de esta manifestación, que solía abarcar un par de días y que arrastraba tras de sí muchas connotaciones gastronómicas y festivas.

Matanza Jurdana en Casares, edición 2010 (Foto: Tani Martín Martín)
Matanza Jurdana en Casares, edición 2010 (Foto: Tani Martín Martín)

Cuando el “meyudía” vaya bien avanzado, se colocarán las parrillas sobre las brasas y el personal formará cola para meterse entre pecho y espaldas la correspondiente ración de asados y el rojo vino de La Sierra.  Generalmente, los jurdanos de los concejos más septentrionales de la comarca solían abastecerse de vino en las bodegas de los pueblos que componen la comarca salmantina de La Sierra de Francia, que tiene fama por sus buenos caldos.  Y como otro antiguo refrán de estas tierras dice que “cuerpu bien cundíu sueli sé agradecíu”, pues la jarana viene de camino.  Sobre las cinco de la tarde se subastarán las piezas del marrano que cayó con una certera puñalada del cuchillo matancero en la papada.

Los tamboriles y las gaitas no dejarán de sonar en todo el día, así como otras notas charangueras, y los comarcanos y otros llegados allende las sierras no pararán de “valsá”, marcándose buenos “picáuh jurdánuh”, la jota de “La María y La Pahcuala”, la danza de “Valdóbinu”, las “charráh”, la “jaba” o “El Sindu”.  Seguro que el antiquísimo folklore, con sus “rejínchuh”, subirá hasta las crestas del “Cotorru de lah Tiéndah”, al “Picu Berezosu”, al “Picu de la Canchera”, a “La Bodoya” o al “Picu Ehpinagatá”.  Los jurdanos del concejo de Los Casares siempre fueron muy recios para el baile y para zamarrear las castañuelas.

Panorámica de Casares de Las Hurdes, bajo una fuerte nevada (Foto: M.M.M.)
Panorámica de Casares de Las Hurdes, bajo una fuerte nevada (Foto: M.M.M.)
Cartel de la Matanza Tradicional Jurdana. (Foto: Ayuntamiento de Casares)
Cartel de la Matanza Tradicional Jurdana. (Foto: Ayuntamiento de Casares)

 Publicado: 13 de marzo de 2016

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