Por fin, el “Carnaval Jurdanu” se paseará por las calles de Horcajo

Aquel “Sábadu Gordu del Antruejo” nevó en la pedanía de Vegas de Coria (la antigua Vega de Gorio).  Después ha vuelto a llover mucho y a calentar el sol a lo largo y ancho de la comarca jurdana, pero la nieve se quedó en las montañas y le costó bajar a las retorcidas y preciosas calles de las alquerías, donde la pizarra fue –hoy ya menos- dueña y señora con sus matices ora grises, ora negros.  La “Corrobra Estampas Jurdanas” había sacado de las cenizas los arcaicos y emblemáticos carnavales de Las Hurdes y recorría las calles de Vegas.

Una de las "corróbrah" de carnaval (componentes de "Estampas Jurdanas" baja por la sierra (Foto: F.B.G.)

Una de las “corróbrah” de carnaval (componentes de “Estampas Jurdanas” baja por la sierra (Foto: F.B.G.)

Varios vecinos de este pueblo se unieron a la comitiva, “entruejáuh” a la antigua usanza y dieron en zamarrear sus cencerros.  Volvía a brillar la ilusión y la alegría en las pupilas de muchos comarcanos.  El inolvidable Tío Julián Sendín Martín, acompañado por otros convecinos, sacaron un antiguo arado de rueda y comenzaron con el “rejuiju” (pantomima) de fertilizar los campos.  Caían suaves copos de nieve.  La estampa era preciosa.  Cantaba Julián, que llevaba agarrada la mancera: “En el entrueju,/cuandu máh nieva,/salin loh araórih,/jincan la reja./Ya Sali la Cricona,/se abri de piérnah,/¡quién fuera el afortunau/que la cogiera!/La sementija cai/en tierra güena,/ya vieni frorecía/la Primavera”.

El Carnaval Jurdanu recorre las calles del antiguo pueblo de Las Calabazas (Foto: F.B.G.)

El Carnaval Jurdanu recorre las calles del antiguo pueblo de Las Calabazas (Foto: F.B.G.)

El padre de Tío Julián Sendín era Tío Domingo Sendín Bartol y, siendo nonagenario, nos contó muchas cosas sobre las antiguas carnestolendas del territorio jurdano y nos percatamos de sus mitologías, de sus magias, de sus etnomusicologías, de sus valores antropológicos, de su carácter alegre y bullanguero, de su espíritu transgresor, satírico y licencioso.  Lo echamos a rodar por los pueblos de la comarca y hubo ciertas fuerzas vivas que se escandalizaron, motejándonos a sus mentores y difusores de querer echar más leña al fuego de la leyenda negra.  ¡Cuán acomplejados y cuán errados estaban!  El caso es que los antruejos jurdanos volvieron a tomar el empuje que les caracteriza y los puritanos y la “gente de ley y de orden” salieron con el jopo entre las patas.

Este año, por primera vez, ha habido que retrasar la fecha de su celebración por dos veces.  Las lluvias han impedido que se llevara a cabo el “Sábadu Gordu del Antruejo” (6 de febrero), así como en el sábado siguiente.  Lógicamente, antes, cuando las aldeas y lugares de Las Hurdes estaban atestadas de mocedad, el carnaval se celebraba en sus correspondientes días, hiciera el tiempo que hiciera.  Eran unos antruejos reducidos y, si arreciaba la lluvia, se preparaba la farra en cualquier casa o corral.  Pero, ahora, se vuelca la comarca entera allí donde se celebran, sin contar la mucha gente que viene de fuera.

Primer año en que el "Carnaval Jurdanu" se manifestó como tal.  Bar de Pablo Domínguez, en Vegas de Coria (Foto: F.B.G.)

Primer año en que el “Carnaval Jurdanu” se manifestó como tal. Bar de Pablo Domínguez, en Vegas de Coria (Foto: F.B.G.)

Y estos antruejos jurdanos no se pueden enlatar en una carpa o en una nave porque perderían algo que es consustancial a su propia filosofía: el contacto con la libertad que otorga la salvaje naturaleza y los espacios lúdico-festivos de las eras enlanchadas de sus pueblos.  Ahora, por fin, se vislumbra una reluciente jornada y esta edición carnavalera cristalizará el próximo sábado, día 20 de los corrientes.  El programa se mantiene íntegro y el cariño es el mismo.  De aquí la llamada que hacen todos los pregoneros de Las Hurdes, empezando por el carismático Manuel Sánchez Iglesias, conocido cariñosamente como “El Vaca”, para que todos los comarcanos y los que viven más allá de las fronteras de Las Hurdes y sienten recorrer por sus sangres los ecos del viejo carnaval, acudan sin falta a este explosivo encuentro.  Y que acudan “antruejáuh, “encarantoñáuh”, “ramajeáuh” y “enzamarráuh”, porque para participar en la catarsis carnavalera es preciso ser actores y no espectadores.

Tío Domingo Sendín Bartol, padre de Tío Julián Sendín, de Vegas de Coria, en ropa de pastoreo hace ya muchas lunas (Archivos de Juan Carlos Sendín Sánchez)

Tío Domingo Sendín Bartol, padre de Tío Julián Sendín, de Vegas de Coria, en ropa de pastoreo hace ya muchas lunas (Archivos de Juan Carlos Sendín Sánchez)

La diosa Anna Perenna, la más friki y sandunguera, la más libertina y libertaria, la más amada por el pueblo pueblo, por el pueblo llano, por el pueblo Sancho, por el pueblo pan y por el pueblo vino, no permitiría que hubiera más mirones que danzantes.  Esa diosa, siempre bella y voluptuosa, que da licencia para que los antruejos se prolonguen hasta los idus de marzo, cuando se la conmemora y se la vitorea, solo se revolcará con aquellos que, como las culebras, dejen atrás su vieja piel y se embutan en una nueva: la del Carnaval Jurdanu.  Y si las hembras siguen el mismo camino que los machos, también tendrán la dicha de hacer cama redonda con otros hermosos y legendarios dioses y héroes del olimpo jurdano.

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Cartel del Antruejo (Foto: Centro de Documentación de Las Hurdes)

 

Publicado: 17 de febrero de 2016