Impresiones de un foráneo

Un batín, el almohadón mórbido y algo de caldo

Como me gusta mucho viajar en tren, también me atraen los paisajes de vías férreas, tanto vivas como muertas. En este último caso, la Concejalía de Deportes placentina revive casi diez kilómetros de carriles para recorrerlos caminando sobre puentes sobre el río, cruzando el monte Valcorchero hacia un buen y loable fin. Las personas que participen en esa marcha, la ruta Gastón Bertier, el próximo domingo día 7, donarán el importe de sus dorsales a proyectos de Manos Unidas.

A uno, el tren y sus vías le traen a seres queridos y bonitos recuerdos. De estos últimos me quedan muchos, de los primeros me quedan pocos.

Alfonso Trulls

Alfonso Trulls

Vino a Plasencia a admirarla paseándola, y a mí a abrazarme. Un ser más que querido, mujer con nombre de reina católica, caminó de mi brazo por las calles placentinas que le dan carácter a mi cotidianidad. En tiempos, ambos pasamos malos tragos que ahora, con los buenos sorbos, rememoramos como felizmente superados. Dialogamos mucho, recordamos lo justo y reímos lo suficiente.

Cuando viene a verme me trae algún peculiar obsequio con el que reafirma su cariño hacia este cronista. En esta última ocasión, uno no pudo menos que sonreír. Me entregó una gran bolsa, una suerte de pack para persona añosa. Dentro apareció un batin corto, de mi preferido color azul marino, de tejido amoroso para las frias tardes de invierno, casi como el de un digno conde propietario de palacete maribelesco, o mirabelesco.

A continuación, casi al fondo de la bolsa, surgió un generoso cuadrado, gordo, forrado y relleno de gel mórbido, cómodo para el hueserío. Un invento de esos que te cuidan las verticales mientras juntas palabras en la máquina de escribir virtual.

El conjunto obsequioso se remataba con un frasco que contenia medio litro de su preciado y alabado caldo casero.

Y llegaron las risas, y fuimos otra vez a mirar el Enlosado y la Catedral de mis ensueños, y a pasmarsnos con el divino Luis de Morales en San Martin, y a quedarnos con ganas del Jerte, y a echarnos de menos sin habernos dicho adiós.

Publicado en febrero de 2016