Santacruz de Paniagua rinde homenaje a San Pedro de Alcántara

Los antiguos documentos ya hablan de las hermosas cebollas que se criaban en los huertos regados por las cristalinas aguas del paradisíaco paraje de “La Lisea”.  De aquí no es extraño que a los vecinos de Santacruz de Paniagua se les llame “cebolléruh”.  Y con los nombres de Santacruz de la Obispalía y Santacruz de las Cebollas se conoció antiguamente.  Por estos terrenos anduvo, entre 1555 y 1557, aquel varón perteneciente a la nobleza extremeña llamado Juan de Garabito y Vilela de Sanabria, pero que cambió el nombre por Pedro de Alcántara. Y en Alcántara fue donde vio la luz en 1499.

Erminta de san pedro de alcántara en santacruz de paniagua

Ermita de Dios Padre (Foto: Sixto Rivas)

En esos años del siglo XVI, don Diego Enríquez de Almansa, a la sazón obispo de Coria, permitió a Pedro, convertido ya en fraile francisco, el hacer vida eremítica en la ermita de Dios Padre, situada en un cerro muy cercano a la mentada villa de Santacruz. Una ermita (todo hay que decirlo) que presenta notable estructura visigoda y que conservaba interesantes pinturas hasta que algunas beatas, con la aquiescencia del cura párroco, decidieron camuflarlas bajo una capa de “jalbiegu” (encalado), cometiendo a sana fe todo un atentado artístico. Bueno sería que la Administración tomara cartas en el asunto y desfaciera este entuerto (si ello es posible), para que el personal pudiera contemplar tan notorios frescos. El que suponemos que habrá sido puesto a buen recaudo será un ara de mármol, con bajorrelieves de motivos florales, también claramente visigodo, que hacía las veces de umbral en la casa parroquial.

plaza mayor santacruz de paniagua

Plaza mayor de Santacruz de Paniagua (Foto: Sixto Rivas)

De la estancia del santo en Santacruz de Paniagua y de la que se cuentan docenas de historias y anécdotas, surgió una gran devoción de los “cebolleros” hacia su figura, que desde hace ya muchos lustros se venía festejando con gran tronío el día 19 de octubre.  Por aquello que esta fecha venía siendo demasiado intempestiva, al encontrarse en medio de la campaña del “verdeu” (recogida de la aceituna de mesa), decidieron adelantarla. De aquí que, hogaño, se lleve a cabo el fin de semana que comprende los días 10 y 11 del presente mes de octubre.  Después del correspondiente triduo en honor al santo, el sábado, día 10, se procederá al encendido de candelas en las ventanas y balcones de la villa.

las tejoneras santacruz de paniagua

Emblemático paraje de «Las Tejoneras», en Santacruz (Foto: Maricruz Jiménez Gómez)

El domingo, día 11, las campanas voltearán, llamando a los fieles a los actos religiosos.  Durante la solemne misa, tendrá lugar la ofrenda de productos de la tierra. Luego, se iniciará el recorrido procesional, bajo los sones de la flauta y el tamboril, los repiques de campana y los estallidos de los cohetes en lo alto. Así mismo, no faltará la siembra de pétalos y el secular y tradicional rito de “echal la bandera”. Finalmente, habrá una ofrenda floral y el correspondiente besapiés, pasándose, a continuación, a pujar las andas por meter al santo en la iglesia.

A la hora del yantar, los “cebolléruh” inscritos celebrarán una comida de hermandad en el pabellón municipal. Para rebajar el “banduju”, la charanga “Selena” dejará oír sus acordes, animando al personal a mover el esqueleto por calles y plazuelas.

exhando la bandera en santacruz de paniagua

Echando la bandera en la procesión en una edición anterior (Foto: Juan José Blanco)

Por la noche, la plaza mayor o en lugar cubierto (depende del tiempo) acogerá la verbena popular, a cargo de la orquesta “Xeladama”. El broche final lo pondrá una estrepitosa traca.

Buena y animada fiesta en estos otoños de la comarca de Tierras de Granadilla, cuando por fin se dejaron caer las primeras lluvias, que los comarcanos esperan que continúen, a fin de conjurar una de las peores sequías que se recuerdan por la zona.  Una fiesta en honor de ese santo que fue nombrado “Hijo Predilecto de Santacruz de Paniagua” en 1962, y que fue el que levantó el convento más pequeño del mundo en el sitio de “El Palancar”, inmediato a la población cacereña de Pedroso de Acim.  Pedro de Alcántara fue canonizado por el Papa Clemente IX, en 1669.

Publicado el 5 de octubre de 2015