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Los Danzantes de Garganta la Olla bailan ante el Cristo

Los Danzantes de Garganta la Olla, en La Vera, bailan ante el Cristo cada 14 de septiembre desde tiempos inmemoriales. No se sabe muy bien el origen del baile, si bien parte de él, como es el hecho de tejer un palo con cintas de colores, quizás provenga de un antiguo culto al árbol que se extendió por toda España y en algunas de sus colonias en América, donde aún mantienen esta tradición dentro del folklore de cada país. Sin embargo, los bailes de los Danzantes van mucho más allá, y son numerosos y complejos. El grupo está formado por ocho danzantes, un zurronero, un tamborilero y un maestro de danza que ejecutan al menos ocho bailes diferentes.

danzantesLos libros de la parroquia de Garganta la Olla recogen que la Hermandad del Cristo se formó en los años 20 del siglo pasado y en ella concurren entre 40 y 50 hermanos que organizan cada año la fiesta, para ello eligen cuatro mayordomos que son los encargados de pagar el convite y prepararlo todo. El primero de los convites se ofrece la víspera de la fiesta en horas de la tarde, el segundo consiste en un desayuno el día 14, después de la misa de ese día vuelve a haber un convite y al finalizar también, cuando el Cristo es devuelto a su ermita. Los mayordomos tienen además el deber de acompañar a los danzantes.

Luis López Pérez, maestro de Danza desde 1986, nos cuenta todo el itinerario de los danzantes, desde la víspera de la fiesta hasta que el Cristo es devuelto a su lugar original. El día 13 de septiembre a mediodía van los danzantes recogiendo a cada mayordomo por su casa y se dirigen a la puerta de la iglesia donde las campanas “tocan a víspera” mientras ellos ejecutan sus danzas. En la tarde, a las 17:30 horas, salen a buscar al cura en su casa para acompañarlo a la iglesia, allí éste se pondrá sus hábitos e irán todos juntos hasta la ermita donde recogerán al Cristo y lo llevarán a hasta la iglesia. Los danzantes no paran de bailar en ningún momento y después del convite de ese día volverán a hacerlo, cerca de las 21 horas, cuando vuelven a la puerta de iglesia y al toque de campanas y tamboril vuelven a bailar.

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El día 14, Día del Cristo, la fiesta comienza muy temprano, a las 6,30, los danzantes, el tamborilero, el zurronero y el maestro de danza, todos vestidos de blanco, recogen casa por casa a cada uno de los mayordomos y se dirigen a la puerta de la iglesia donde ejecutan todos los bailes: el apartad, las palomitas, la zarza, el pasillo de calle, palotás, la mula, las marianitas y también tejerán con cintas de colores el palo, esta última es una danza pausada que requiere más de coordinación que de entrenamiento físico. En la iglesia hacen la reverencia y, siempre de cara al Cristo, salen en procesión por el pueblo a las 11 horas, una procesión que recorre varias calles y hace un alto en plaza, donde vuelven a tener el palo con el cordón.

Formar parte del grupo de danzantes no es una opción fácil, hay que esperar que alguno de ellos se retire para poder acceder a su sitio, actualmente hay danzantes en edades comprendidas entre los 28 y los 60 años y muchos ancianos de Garganta la Olla, que ahora tienen más de ochenta años, recuerdan con alegría sus bailes como danzantes. No es necesario ser soltero, a diferencia de el Baile de las Italianas, pero sí coordinación y resistencia porque son muchas horas de movimiento durante dos días, alternando bailes con palos o con castañuelas y con pasos y recorridos diferentes.

danzantes 4«Apartad, apartad todos. Ocho en punto blanco, abrid pronto el paso franco que viene su majestad» cantan algunos del pueblo, los que se saben la letra, mientras toca el tamborilero. El Maestro de Danza puntualiza la importancia de este último, dice que los ritmos de los temas son todos muy diferentes y que si no hay tamborilero, no hay danzantes, pero ya se está cuidando Pedro Calero Vicente, actual tamborilero, de traspasar sus conocimientos a un pupilo, puntualiza López

La procesión pasa por las calles  de la localidad durante unos 40 minutos, al finalizar, el Cristo es devuelto a la iglesia, pero luego, a las 17:30, vuelven todos para sacarlo de nuevo y, acompañado de los danzantes, devolverlo a la ermita, donde deberá esperar todo un año para que los danzantes, mayordomos, vecinos y visitantes, a ritmo de tamboril, vuelvan a buscarlo para celebrar su fiesta grande, el Día del Cristo en Garganta la Olla.

Publicado: 3 de septiembre de 2015

Agradecemos a Elda  Aparicio Martín y a Luis López Pérez por su colaboración en la realización de este artículo.

Fotografías cedidas por Elda Aparicio Martín