Impresiones de un foráneo

Plasencia en un anillo

(Recomendamos leer esta nota escuchando a FranckSinatra y su I’ve got the world on a string). Sentado sobre el arco iris veo a Plasencia en mi anillo. Es mi alianza de compromiso con esta ciudad -un ancho aro de cuero negro entrelazado con fina cinta roja- que siempre viaja en un dedo de mi mano derecha como símbolo del swing y el galanteo que mantengo, día a día, con esta histórica urbe, que no pide nada, que solo regala.

Fotografía de Alfonso Trulls

Fotografía de Alfonso Trulls

Algo tiene esta tierra para mostrar al iris colores que no se aprecian a la vista limitada por el cerco de lo cotidiano. Veo grises en todas sus gamas, púrpuras y tonos cian que se mueven dentro de mi retina.

Tengo un anillo que me hace percibir tonos trigueños, bermejos  y sonidos que Plasencia me entrega en sus calles, ambientes, y en la ribera del rio Jerte. Algo parecido a lo que dice Sinatra cuando frasea “I´ve got the world on a string”, pero convertido en una realidad que se adentra en mis sentidos.

Uno no puede salir a la calle sin el anillo. Me acompaña a moverme, a conocer a las personas, a balancearme delante de la Catedral, a cortejarla, y a distinguirle otros matices que nunca había apreciado.

En verano, en invierno, con tormenta o sin ella, esta ciudad me transmite un swing que difícilmente se puede escuchar, solo percibir.

Quien pasee con sensibilidad por sus calles sentirá ese contoneo histórico, también moderno y pegadizo, con el que Plasencia contagia al visitante. No se puede ignorar tanta danza para los sentidos.

Por todo eso y más estoy aquí, aunque siga yendo a la Sierra de Gata, siempre.

Publicado: 27 de agosto de 2015