Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

Desangelados

Como otros muchos de mi edad hice la mili en la sección femenina, que es como uno de mis amigos llamaba a la prestación social sustitutoria, que a mí me tocó cumplir, durante nueve meses, en la oficina municipal de turismo. Por mi condición de objetor de conciencia -y porque reconozco que el tema nunca me ha interesado demasiado-, la verdad es que sé muy poco acerca del Ejército. Nada sé de cuerpos o divisiones, no sé a ciencia cierta qué es más, si un coronel o un comandante, y no distingo ni de lejos el valor o el peso las insignias. Quizá por eso cuando, durante estos cuatro últimos años, he podido ver de cerca el intenso trabajo cotidiano del que hasta ahora ha sido mi concejal, Ángel Custodio Sánchez Blázquez, la única explicación que a menudo se me ha ocurrido para tan enorme y -por desgracia- tan poco frecuente entrega es que su actitud estaba, de algún modo, relacionada con virtudes que se me antojan militares, como el honor, la lealtad, la abnegación o el sentido del deber, cuando, más que a su condición de soldado, lo más probable es que esa admirable conducta se deba a un motivo mucho más fácil y más simple, a que Ángel Custodio es, sencillamente, un hombre bueno y responsable.

Ángel Custodio Sánchez Blázquez, Concejal de Cultura

Ángel Custodio Sánchez Blázquez, Concejal de Cultura

Imagino que desde fuera no es fácil saber hasta qué punto Ángel ha estado detrás de lo mucho o poco que de bueno se ha hecho, desde el Ayuntamiento, en materia de Cultura en estos años. Supongo que desde fuera lo que se ven son las ruedas de prensa o las fotos e imágenes que, de los actos, salen luego en los periódicos y en la televisión, pero mucho antes, antes de las ruedas de prensa, y de las cámaras, y antes de EncontrArte, la Noche abierta, Centrifugados, la Escuela de Padres, la Feria del Libro, los cursos de la Universidad Popular o los espectáculos del teatro Alkázar, Ángel ha estado presente no sólo planificando, colaborando, controlando el presupuesto y apoyando y confiando en todo momento en sus trabajadores -labores propias de un buen concejal-, sino que ha llegado a cubrir, en infinidad de ocasiones, con su propio trabajo y con su esfuerzo, las severas limitaciones de personal con las que hemos tenido que lidiar.

Por todas esas razones, pero también por su buena disposición, por su afán por ayudar y hallar soluciones y porque siempre ha tratado, a los de dentro y a los de fuera, con amabilidad, afecto y buen humor, sin preocuparse jamás lo más mínimo de siglas, ideas o afiliaciones, uno no puede evitar sentirse un poco triste, sobre todo porque tiene la absoluta certeza de que por bueno que sea el cambio que nos espere, por bueno que sea el concejal o concejala que se haga cargo a partir de ahora del área, por más que mejore la dotación de personal y que la economía municipal se recupere y podamos contar quizá, en unos años, con un presupuesto algo más holgado, en Cultura nos vamos a quedar ya, para siempre, más bien desangelados.

Publicado: 29 Mayo 2015