el rincón del cronista juan pedro recio cuesta

Ya Tornan las Vacas: leyenda con siglos de historia

Tornavacas, puerta de entrada a Extremadura desde la provincia de Ávila, aparte de albergar en sus inmediaciones toda una serie de tesoros naturales –entre los que se destacan elevadas cumbres y multitud de gargantas-, posee una prolija Historia que nos manifiesta la importancia que, como núcleo poblacional de la actual comarca del Valle del Jerte, ha tenido a lo largo de los siglos. Tornavacas, otrora villa perteneciente a la afamada familia de los Álvarez de Toledo –título que, concedido en la segunda mitad del siglo XIV, ha mantenido hasta el siglo XIX-, conserva en la actualidad una gran variedad tanto de testimonios materiales que dan fe de su prolijo pasado como de relatos que, situados entre la historia y la leyenda, han pasado de generación en generación y hoy en día por fortuna conservamos.

Dentro de estos relatos, que constituyen un magnífico patrimonio inmaterial por haberse transmitido a lo largo de los siglos, por todos los tornavaqueños y las tornavaqueñas es conocido el que, según tradición constante, dio nombre a Tornavacas. La leyenda, en su versión más conocida, se ubica temporalmente en el siglo X dentro de ese largo y tortuoso proceso histórico comúnmente conocido como la Reconquista, y tuvo como principales protagonistas, por un lado, a las huestes cristianas que intentaban ganar territorios desde el Norte peninsular –encabezadas por el Rey Ramiro II de León- y, por otro, a los ejércitos del Califato de Córdoba (Al-Ándalus), capitaneados por su Califa Abderramán III.

En el siglo X, la comarca del Jerte –y hablando siempre desde la cautela al no disponer de testimonios históricos lo suficientemente sólidos- debía ser una tierra de nadie, expuesta a continuas incursiones tanto de las tropas musulmanas como de las cristianas y en el que no debían existir más que algunos asentamientos de carácter pastoril. En este contexto, la ya secular leyenda, en su versión más conocida por los/as tornavaqueños/as, viene a decir que los musulmanes se hicieron fuertes en una de sus incursiones hacia territorio cristiano y fue en el sitio de la Vega del Escobar –ya perteneciente a la vecina tierra de Ávila- donde se produjo el hecho bélico. Las tropas califales pusieron en aprieto al Rey leonés Ramiro II, por lo que se ideó una estratagema utilizando las vacas de los lugareños que ocupaban las inmediaciones, quienes colocaron unas teas encendidas en los cuernos de las reses y las dirigieron hacia las tropas musulmanas. Éstas, al ver aquella estampida de luz en medio de la noche, creyeron que eran refuerzos de las tropas cristianas, por lo que huyeron despavoridas Valle abajo. Viendo la estrepitosa fuga del enemigo, el rey Ramiro ordenó “Tornar las vacas”, es decir, que el ganado regresara a las sierras de donde descendió.

Y de este hecho de armas, al que se conoce como la batalla de la Vega del Escobar, procedería el nombre tanto del pueblo y puerto de Tornavacas como de otros núcleos de población situados ya en la comarca abulense del Aravalle, tal y como nos muestra la tradición oral que también se ha conservado hasta nuestros días en la vecina provincia de Ávila.

Pese a no disponer de fuentes históricas de primera mano que acrediten la veracidad del relato y no poder otorgar una información totalmente exacta, sin embargo, sí que disponemos de una serie de referencias históricas, aunque ya procedentes de siglos posteriores, que nos hacen ver el gran valor histórico que posee la leyenda –la cual ha estado muy presente en la cultura popular de los/as tornavaqueños/as desde hace centurias- y que nos sirven para arrojar luz sobre la misma.

Desde 2010, y contando con una gran participación popular, en Tornavacas tiene lugar la recreación de esta leyenda que está grabada a fuego en el imaginario colectivo de sus habitantes y qué mejor ocasión que acudir este viernes 1 de mayo a la antigua villa para ver cómo la población, ya por quinto año consecutivo, se vuelca en vivenciar sus raíces más legendarias y remotas.

Publicado: abril 2015