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Marmionda en las entrañas del Medievo

Hubo un tiempo, en la Plena Edad Media, que nuestras tierras estaban dominadas por los árabes. Estos, ante los ojos de la Vía Dalmacia, construyeron una fortaleza, el Castillo de Marmionda, en lo que hoy es la Villa de Portezuelo. Su función no era otra que la de controlar dicha vía, la cual unía Turmulus (Alconétar) con Miróbriga (Ciudad Rodrigo). Situado en un punto privilegiado que lo hacía prácticamente inexpugnable.

Tomó importancia en tiempos de Reconquista, en aquellas crueles luchas entre árabes y cristianos. Las tropas que en él se guarnecían auxiliaron en varias ocasiones a Al Qurya (la Coria musulmana). Y como todo castillo medieval, éste también tiene su leyenda. La protagonista de ella es la princesa Marmionda, la cual, en uno de los frecuentes ataques de cristianos hacia la fortaleza,  fue a enamorarse de un noble y bello caballero cristiano. Este adalid estuvo cautivo varios meses en el castillo, tiempo que aprovechó para enamorar a la hija del alcaide musulmán, la bella Marmionda. Una vez liberado prometió que volvería para pedirle al alcaide el amor de su hija. Llegó este momento y el padre de Marmionda se opuso rotundamente a lo que el caballero le pedía. La única salida era el combate y en el mismo resultó abatido el caballero cristiano. Al ver lo sucedido y creyéndolo muerto, Marmionda se arrojó al vacío por una de las ventanas del castillo. A los pocos segundos, el caballero recobró el conocimiento y vio el cuerpo yacente de su amada y sin ser capaz de soportarlo, decide también arrojarse al vacío.

Castillo de Portezuelo

Pero todo lo que rodeó a este castillo no fueron tragedias shakesperianas. Una vez que los cristianos reconquistan la zona, el castillo pasa a pertenecer a la Orden de Alcántara y su función militar es abandonada y pasa a ser un mero organizador del territorio. Portezuelo fue, es y será una villa ligada a su castillo.

En la actualidad ya no se lucha contra sarracenos, la lucha tiene otro enemigo, el olvido. Y en estas  lides toma protagonismo la Asociación de Amigos del Castillo de Portezuelo (Asocap). Poner en valor este singular enclave es su frente de combate. Las últimas excavaciones realizadas en el mismo nos permiten conocer detalles sobre cómo era la vida en el castillo. Restos de cerámicas, hierro, una singular cruz, un dado tallado en hueso, tablillas con inscripciones, ect., nos ayudan a descifrar el pasado del castillo que vio morir a Marmionda por amor, que fue testigo de cómo un caballero cristiano dejó a un lado las armas para conquistar el corazón de Marmionda.

Publicado: 21 agosto de 2014

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