Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

Writingroom

La habitación del escritor, como espacio en el que tiene lugar ese proceso casi mágico comúnmente llamado creación -de forma más específica creación literaria-, es un lugar mítico, en muchas ocasiones, mitificado, pues a menudo, como sucede en el frecuente caso de los escritores a tiempo parcial y con responsabilidades familiares, el de la escritura no es tanto un lugar como un tiempo, el que se corresponde con los escasos momentos robados al día en los que el individuo consigue reunir la soledad suficiente para, en cualquier rincón de la casa -que el resto de la jornada puede ser cocina, dormitorio o sala de juegos-, sentarse a escribir.

Mito o mitificación, espacio compartido o habitación propia como la que hizo casi proverbial Virginia Woolf, lo cierto es que todo escritor tiene su rincón -singular o plural- consagrado a la escritura, y a ese lugar tan íntimo, tan callado, tan personal (“formo parte de un habitación. wTodo sucede en ella. Formo parte de una habitación y soy lo que queda en cada uno de sus ángulos y rincones”), tan importante para la labor del que escribe, está dedicado, en buena medida, Habitación en W, el último poemario o libro de poemas [táchese lo que no proceda] de Álex Chico. Pero la habitación de un escritor es infinita, es, en cierto modo, todos los lugares. Como hemos señalado entre paréntesis, “todo sucede en ella”, en ella encuentran eco, o reflejo, todos los lugares que el poeta ha visitado de forma directa o a través de la lectura, en ella los recorre luego una y otra vez hasta lograr darles una forma propia en los pocos versos de un poema. Por esa razón, la habitación en W de Álex Chico no es un espacio cerrado, sino un cuarto abierto al mundo, un balcón que se asoma a otros lugares, algunos tan distantes como Berlín o Varsovia.

Sin embargo, el recorrido que Álex Chico hace a través de los poemas de su libro no es solo espacial. Habitación en W no es solo un catálogo de lugares en los que ejercitar la mirada (“escribir no es más que estar atento”, comienza diciendo el poema “La chaise au plafond”). Habitación en W es toda una lección de literatura, especialmente centrada, quizá, en el ámbito de la creación. Así, a lo largo del libro acompañamos al poeta en cada una de las fases del proceso de escritura, comenzando por los poemas de la primera parte, “Lectura”, que ponen en evidencia la necesidad de leer como presupuesto necesario para afrontar con solvencia cualquier ejercicio de creación literaria (aparte de demostrar, dicho sea de paso, lo buen lector que es Álex Chico, algo especialmente claro para mí en el poema “Encuentro”, dedicado a la persona y la obra de Álvaro Valverde), siguiendo por “Escritorio”, una breve colección de piezas dedicadas al proceso casi mecánico de sentarse a escribir, y terminando por “Entre líneas”, que contendrían, de algún modo, el resultado de todo lo anterior, de ese proceso intento consistente en leer, viajar, mirar, tomar notas, sentarse en una silla, encender un ordenador, buscar una palabra y otra y otra y fatigarse, sin salir de la habitación, en un proceso intenso, largo y laborioso que puede que al final tan solo sirva para descubrir, como concluye el magnífico poema “Con Perec, en Marheinekeplatz”, que “La literatura ya está escrita. / Sólo hace falta ponerla por escrito”, algo aparentemente fácil pero de que lo que uno solo llega a darse cuenta si escribe, o si lee, sobre todo si lee libros tan interesantes como esta Habitación en W.

 

Habitación en W

Álex Chico

La isla de Siltolá

12 euros

 

Publicado: 26 febrero 2015