El carnaval jurdano “baja” a Ahigal

Por algunos pueblos del montañoso norte cacereño se canta aquello de “El primeru, Santa Brígida;/el segundu, Candeleru,/y el terceru cai San Brá,/el santu máh pohtineru”.  Pues será en la efemérides de Santa Brígida cuando algunas “corróbrah” carnavaleras bajen desde Las Hurdes y se dejen caer por Tierras de Granadilla, aprovechando el gran tirón del mercado dominical de Ahigal.

JM Domínguez Moreno

JM Domínguez Moreno

Desde hace ya varios años, el celebrado “Carnaval Jurdanu” se presenta, sin falta y unos quince días antes de su celebración, en la localidad de Ahigal.  Sabido es que este pueblo mantiene, desde hace muchos años, un mercado dominical que atrae a cientos de vecinos no solo de la comarca de Tierras de Granadilla, sino de otras más lejanas e incluso de la vecina provincia de Salamanca.  Lo que antes fue todo un mercado ganadero y al que también acudían hortelanos de los contornos, de modo especial de los pueblos de Montehermoso y Santibáñez el Bajo, fue evolucionando hacia un colorista y variopinto zoco donde hoy en día se puede encontrar de todo.

JM Domínguez Moreno

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El antiguo “legíu” (ejido), la plaza mayor y calles adyacentes se atiborran de docenas de puestos que pregonan a grandes voces sus mercancías.  A su vez, permanecen abiertas de par en par las puertas de los negocios familiares que regentan algunos ahigaleños, ya que Ahigal fue, históricamente, un pueblo de pequeños industriales y artesanos, adonde acudían los labradores y los que no lo eran a surtirse del menaje correspondiente.  Muchos jurdanos bajaron, secularmente, a adquirir el “gorrinu” para la matanza.  Los compraban cuando eran “guarrapínuh” y luego los criaban en sus pueblos con las castañas y otros productos de sus huertos.

BODEGAS Y PASACALLES

A media mañana, una vez que los componentes de las “corróbrah” del “Carnaval Jurdano” se han “antruejau”, “enzamarrau”, “encarantoñau” y “enramajau” en la casa de la cultura de Ahigal, irán a visitar las bodegas de Crispín García Paule, donde hay instalado todo un aula etnográfica, y la de la Hermandad Jurdano-Ahigaleña, donde cortan el bacalao Justo “Barril” y José María “El Bruju”, ente otros.  Los que rigen una y otra, “palétuh” (así denominan cariñosa y comarcalmente a los vecinos de Ahigal) de arriba abajo, muestran su disposición y generosidad invitando a tomar unos “temperantes” de buena pitarra a sus amigos jurdanos.  Iniciado el riego del bandujo, se acomete el pasacalles entre la abigarrada muchedumbre del mercado, yendo en cabeza ese pelele, mitad macho cabrío y mitad hombre con grandes atributos sexuales, denominado “El Morcillu”.  Detrás va el “Rey del Carnaval”, flanqueado por los tamborileros y, luego, continúa todo un rosario de estrafalarios personajes, cuyos ritualizados papeles se pierden en la noche de los tiempos.

JM Domínguez Moreno

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Gente venida de los concejos de Caminomorisco, Nuñomoral y de otras parte de la comarca jurdana paseará sus cuerpos serranos y carnavaleros por calles y rincones, conformando la ronda vinatera y dando vida a muchas de las pantomimas que guardan en sus bandolas.  Después del mucho trote y algazara, serán obsequiados por el Ayuntamiento de Ahigal a un enjundioso aperitivo en los Salones “Mahíllo”, presidiendo la mesa del ágape el alcalde anfitrión, Luis Fernando García Nicolás, y el alcalde del concejo jurdano donde toca hogaño celebrarse el Carnaval, Gervasio Martín Gómez.

Magnífica ocasión para que los cientos de personas que se arraciman en Ahigal todos los domingos puedan observar, in situ, unas pinceladas de uno de los carnavales más antiguos de la vieja Hispania, que transporte a los espectadores a años que casi se borraron ya de nuestras memorias.

JM Domínguez Moreno

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Fotografías de José María Domínguez Moreno