Columna de Cine de Jota Jota en PlanVE, la guía de ocio

Adiós a la Tierra Media

En el año 2001 comenzó un viaje cinematográfico por el mundo de fantasía imaginado por J.R.R. Tolkien. Muchos nos preguntábamos por qué nadie había llevado a la gran pantalla las aventuras de la Tierra Media, más allá de la versión animada de 1978. Peter Jackson se preguntaba lo mismo a mediados de la década de los 90. Poco después descubriría la razón.

La producción de la trilogía del Señor de los Anillos fue una tarea comparable a la de Frodo Bolsón en la ficción. En vez de orcos, trasgos y señores oscuros (aunque en el mundo del cine de estos últimos sí hay, los otros dos aún no está confirmado) Jackson tuvo que enfrentarse a ejecutivos de Hollywood y a una obra colosal en todos los niveles, desde el arte, el vestuario, los efectos especiales y la organización de un rodaje de ese tamaño.

Jota Jota

Jota Jota

Como en la película (supongo que nadie se molestará porque lo desvele) todo llegó a buen puerto. La trilogía fue un gran éxito y pudimos disfrutar durante tres años seguidos de una fantástica aventura. Recuerdo el vacío que sentí cuando acabé el libro en la adolescencia y cómo, a menor escala, volvía a repetirse cuando los créditos finales de El Retorno del Rey subieron por la pantalla. Pero en el mundo del cine muchas veces una invisible interrogación acompaña al The End (ya también invisible) Y en 2012 pudimos volver a la Tierra Media para acompañar a otro hobbit en su inesperado viaje.

Tras otra trilogía volvemos a despedirnos de nuevo de los maravillosos paisajes que tan bien ha recreado Nueva Zelanda y está vez parece que de manera definitiva. Aunque recordar que siempre hay un “The end?” invisible al final de los créditos finales (y la interrogación es más grande cuanto más dinero produzca la peli)

Aprovecharé que he acabado el libro que estaba leyendo para volver al delicioso cuento que es El Hobbit:

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.”

Película recomendada (para los que solamente conozcan al Peter Jackson que nos llevó a la tierra media y no sean escrupulosos por ver litros de sangre en la pantalla): Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro.