Ruta de los castaños gigantes del Valle del Jerte

De las rutas que ofrece el Valle del Jerte, una de las más asequibles e impresionantes es la de los Castaños Gigantes de Casas del Castañar. Asequible porque sus cinco kilómetros de recorrido por la sierra de San Bernabé se realizan en apenas hora y media de paso normal, lo que permite realizarla en familia. Impresionante porque, sobre todo en otoño, descubre los cromáticos paisajes del Valle, cuando los castaños, robles, chopos y cerezos pierden la hoja, pincelando las laderas vallesanas con amarillos y rojos en una paleta de colores muy hermosa.

La ruta está bastante bien señalizada. Parte del pueblo de Casas del Castañar, en su salida hacia el vecino Cabrero, donde es posible dejar el coche. Desde allí trepa el sendero por la calle Pasaderos, siguiendo por caminos encementados, ganando altura y separándose del PR-CC, hasta dejar de ser asequible para vehículos rodados, para alcanzar en el paraje de Escondelobos, junto a la fuente de las Escobanchas, y toparnos con el primer castaño centenario, uno de los supervivientes de los tupidos bosques que existieron durante siglos en la sierra de San Bernabé y que fueron esquilmados por la enfermedad de “la tinta”, en el siglo XVIII, lo que daría lugar a la postre a la colonización del roble melojo y por parte humana, del cerezo.El primer castaño de la fuente de las Escobanchas, que recuerda una mano abierta, tiene más de siete metros de perímetro de tronco y ocho metros de altura.

Salvador Vaquero

Salvador Vaquero

El segundo gigante, en lo alto de una pedriza, tiene una altura de trece metros y diez de perímetro en su base. Desde allí se ascienda hasta otros cinco castaños centenarios y siguiendo por la pista derecha el sendero llanea por la sierra hasta permitirnos llegar al siguiente ejemplar de castanea sativa de más de quinientos años, apenas a cien metros del camino, y desde allí la senda comienza a descender para torcer a la derecha, pasar junto a una fuente con pila de granito y llevarnos al último de los gigantes del recorrido, desde el que el camino nos devuelve a las Casas, en una ruta circular casi perfecta.

Terminar la excursión con unas patatas revolcones, una ensalada de zorongollo, un cuchifrito y pastel de castañas o repápalos en cualquier restaurante es una sugerencia que el que suscribe no puede dejar de aconsejar a los senderistas que visiten la comarca.