Avatares históricos en el castillo de Trevejo

Puede presumir de ser uno de los restos más antiguos de la Sierra de Gata, de haber sido testigo de los avatares de la historia y de seguir en pie cientos de años después de su construcción. Hacemos una parada en el castillo de Trevejo, término municipal de Villamiel.

Las sinuosas callejuelas de esta pequeña localidad nos guían hasta el cerro donde los restos de la torre otean y vigilan el horizonte.

Trevejo 2Al ocaso del día, se agudizan los sentidos. La tenue luz del atardecer y la aparición de las sombras de la noche envuelven con un halo de misterio todo a nuestro alrededor.

Encaramados en este cerro fronterizo, divisamos la llanura, el horizonte y la puesta de sol. La berrea de los ciervos nos devuelve a la realidad: estamos en otoño, los machos cérvidos se encuentran en su máximo esplendor y tratan de atraer a las hembras con sus sonidos guturales.

A pesar de que el castillo de Trevejo se encuentra en estado de abandono, los restos que aún permanecen en pie nos demuestran su importancia en momentos clave de la historia de la península. Se cree que el origen de la fortaleza es musulmán y probablemente se levantó en el siglo IX. Ya en el siglo XII la edificación fue conquistada por los cristianos y donada a los templarios.

Trevejo 1Siglo tras siglo, el castillo de frontera desempeñó una función defensiva y de vigilancia y pasó sucesivamente a manos de diversas órdenes militares: la del Temple, la de San Juan, la de los caballeros de Santiago, y por último, la orden de Alcántara.

En el siglo XV se convirtió en castillo residencial y los restos que se pueden observar pertenecen a esta época: siglos XIV-XV. De la fortaleza original no queda prácticamente nada ya que el castillo fue destruido durante la guerra de la Independencia y sometido a numerosas reformas en el siglo XVIII.

Trevejo 4Paseando entre sus restos, en la parte inferior de la construcción, nos encontramos con varias tumbas antropomorfas que se cree que datan de la época de las órdenes militares. Al lado, la iglesia de San Juan que sigue en pie.

Situarse en lo alto del risco es tener la sensación de que se ha parado el tiempo. Si las piedras y los muros hablasen nos contarían conspiraciones, guerras y conflictos. Porque entre los muros del castillo también vivió el temido bandido Fernán Centeno. Un caudillo que, según las crónicas de la época, fue además dueño y señor del castillo de Eljas, de la Torrecentena de Cilleros y del castillo que llevaba su nombre en las proximidades de Zarza la Mayor y de Moraleja. Trevejo permanece en pie como testigo mudo de los conflictos de los hombres.

Trevejo 3

Publicado: 20 noviembre 2014

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