
El movimiento Slow en versión extremeña. La administración regional se ha propuesto adaptar las carreteras con mejores vistas como Slow ways, lo que ya practican los viajeros que han descubierto el placer de detenerse a contemplar las aves o los ciervos, por ejemplo en las cunetas de Monfragüe, pero en condiciones de seguridad.
Muchas carreteras cuentan ya con miradores o apeaderos, pero la idea de la consejería de Turismo y Carreteras es acondicionar un puñado de carreteras intercomarcales desde las que se tienen las mejores perspectivas del patrimonio natural, arquitectónico o cultural para que los visitantes puedan pararse a contemplarlas con tranquilidad y seguridad. Adaptarlas al turismo en definitiva.
Y dos son los programas pilotos. Uno en la EX-204 que recorre Las Hurdes hasta Salamanca y que permite a los viajeros contemplar conjuntos urbanos como Coria o Calzadilla y espectáculos naturales como el meandro del Melero o las piscinas naturales de la comarca. El segundo, en la EX-205, que vertebra el norte de Extremadura desde Portugal porque cruza desde Hervás al valle del Ambroz, Las Hurdes y la Sierra de Gata.
Una inversión cifrada por la administración en 600.000 euros para atraer viajeros que no confunden la lentitud con algo negativo, sino como un valor añadido para disfrutar de la vida contemplativa. Al menos en el tiempo de ocio, tiempo libre y turismo.