Veraneando

No hay nada más gozoso y saludable que un buen despertar. Levantarte y celebrar la vida nada más abrir la ventana es, si nada importante lo estropea, gloria para el resto del día.  Al menos impone un ritmo positivo y cascabelero a nuestro caminar por las horas. Especialmente cuando disponemos de tiempo para disfrutar a nuestro antojo. Si, además, tenemos el privilegio de vivir o pasar unos días en el Norte de Extremadura, la gloria se promete más amplia y bendita.

En estos cálidos días de verano, madrugar un poco merece mucho la pena. La siesta bien ejercida, en  recompensa, será la mejor opción para las horas cenitales y más tórridas del día. Además de saborear el agradable frescor mañanero que nos traen las vegas de Coria, la luz hasta el mediodía es magnífica. Nuestros sentidos se inundarán de multitud de matices que, sin esfuerzo y aún sin querer,  podremos aprender a paladear y descifrar. Todo es dejarse llevar.

Después de un valiente desayuno –propongo pan con tomate y aceite de la zona y queso de cabra fresco con hierbabuena y rodajas de pepino o miel-, tenemos muchas alternativas. Bien optemos por el cicloturismo siguiendo nuestras riberas (la ruta entre Coria y Casillas de Coria, por ejemplo, que trascurre paralela al Río Alagón, es muy recomendable para las mañanas y, sobre todo, para la caída de la tarde), bien por un paseo a caballo o una buena excursión a pie por alguna de las numerosísimas rutas que ofrecen nuestros parajes, cualquier elección nos reportará estímulos muy tonificantes para el cuerpo y para el alma. También podemos practicar piragüismo en el Alagón y en otros ríos de la zona, el esquí acuático o la vela en alguno de los pantanos más próximos, o bien aprovechar para el “piscineo” (Ruta del aperitivo por piscinas naturales de la verde y fresca Sierra de Gata). Para los más curiosos, hay posibilidades de organizar excursiones interesantísimas de carácter cultural y patrimonial por las tierras de Coria y la Sierra de Gata. Conocer “la Raya”, con sus ricas y antiguas particularidades culturales, escuchar o estudiar el lenguaje galaico-portugués, aprender y paladear nuestra rica y variada gastronomía, visitar Las Hurdes, El Palancar o los Canchos de Ramiro, para los grandes amantes de nuestra biodiversidad. Éstas, entre otras, son propuestas muy recomendables y estimulantes para las mañanas. Ya habrá ocasión de ver qué otras posibilidades nos brindan estas tierras para la tarde y la noche. El veraneo en la Alta Extremadura tiene mucha y sabrosa miga.

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