Las lindes de los colores

Tajo arriba los campos se moldean generando relieves cada vez más sinuosos. Los paisajes, en estos tramos, cambian constantemente en el tiempo y en el espacio. Son lienzos que durante el estío contrastan y apostillan las lindes de los colores del medio ambiente extremeño.

Mientras que en los llanos la grama dormida y los rastrojos alfombran el suelo con pigmentos áureos. Aquí, en el Norte de Extremadura, se refugia toda una gama de verdes.

Buscando esos colores en la naturaleza se aprecia, al ascender, “el verde apacible” de las hojas de encinas que se resisten al calor. Estoicamente despliegan su paraguas de fronda y su sombra se convierte en conclaves de umbrías. Es aquí, en la dehesa, donde cada árbol es una isla con el verdor de la vida.  Llama la atención, en estos lares, otro color: “el ocre rojizo sensual” de los troncos de alcornoques, que por estas fechas atrevidos modistos les desnudan de su corcha.

Es, en los zaguanes de los ríos y arroyos, donde la foresta es más poderosa y exuberante: alisos, fresnos y sauces escoltan los cursos de agua generando paisajes alargados y únicos. Es, aquí donde el color pierde su modestia y se convierte en “el verde más ostentoso”. Se diría que albergan la prepotencia del que se siente seguro de tener “los pies” dentro del agua.

Existen lugares escondidos entre las sierras del Norte, con titularidad como las umbrías, donde los retazos de la foresta más genuina habita entre rincones gestionados por la orientación. Aquí, el que predomina es “el verde fiesta”: durillos, madroños, acebuches, brezos y todo un recital de árboles y arbustos que festejan con entusiasmo estos días de canícula.

Ya más arriba, en los desvanes de las montañas, “el verde mágico” de los robles, comparte bosque con “el verde ceremonioso y señorial” de los castaños. Bosques de laderas con un cierto atractivo. Lugares con encanto propio.

El Norte es lo que tiene, con su altitud apacigua el estío. Con sus susurros de agua que se lanzan por los toboganes de su territorio apacigua los calores. Y con sus árboles colorea la naturaleza de verde.