El palacio que se otea desde la carretera

Permanece intocable en el camino de Plasencia a Navalmoral de la Mata, ahora vestido de autovía.

 Sobre un promontorio, elevado sobre un cerro que permite su visión desde la carretera, un palacio llama poderosamente la atención. La edificación exhuma poderío por el día y de noche parece una veta propicia para extraer algunas letras a Henry James. Hablo del Palacio de las Cabezas.

 Rodeado de uno de los más densos encinares y alcornocales de la zona, amén de otros árboles menos acordes con estas tierras, el término municipal de Casatejada, en el Campo Arañuelo, contiene un pedazo de historia de España.

 Porque en el Palacio de las Cabezas se gestó, todavía a golpe de boceto, el regreso de la monarquía borbónica a nuestro país. Fue en pleno franquismo. Ya que en este palacio se reunieron Franco y Juan de Borbón, venido de Estoril, para hablar del futuro de España. Corrían los 50.

 Pero más allá de la política de grueso y fino trazo, el Palacio de las Cabezas (giren su cabeza a la derecha cuando viajen hacia Madrid) es un llamativo edificio neogótico construido como residencia de caza en el último tercio del siglo XIX por orden del primer Marqués de Comillas, hombre decimonónico que tanta huella dejó en Navalmoral de la Mata y Campo Arañuelo para bien y, sobre todo, para mal, hombre de intenso poder al que la capital del Campo Arañuelo entregó una de sus plazas más vistosas, plaza a la que mucho tiempo después un alcalde nombró como de Rafael Alberti a sabiendas de que prácticamente nadie dejaría de denominarla la Plaza de Comillas.

Desde la carretera sobresale sobre la densa arboleda su gran torre, con ese toque tan centroeuropeo. Y desde esa misma carretera a uno le invaden las ganas de desviarse y pedir hospedaje en esa gran casona que parece alejada del mundo pese a estar tan cerca de él. Pero olvídense. El que esto suscribe ha tenido interés durante años en penetrar en esos muros para poder desentrañar los secretos que este palacio me ha generado desde la infancia. Ni hablando con allegados de su actual propietaria ha sido posible. Se trata de un fortín familiar, algo perfectamente comprensible. Más aún para un noble. Su actual propietaria es doña Pilar Güell y Martos, Condesa de Montagud.

Imagen cortesía de Carla Márquez

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7 thoughts on “El palacio que se otea desde la carretera”

  1. El palacio fue construido en lo alto de una elevación de la dehesa Las Cabezas por el marqués de Salamanca hacia el año 1876, primer gran propietario de estas interminables dehesas, posteriormente se lo vendería al marqués de Comillas, siendo uno de sus descendientes, el conde de Ruiseñada, quien propició el trascendental encuentro entre Don Juan de Borbón y el general Franco

    1. Tenemos entendido que los niños de los colegios y otros grupos hacen visitas organizadas al palacio. Lo mejor sería llamar al Ayuntamiento de Casatejada y pedir información, este es el teléfono 927 54 70 02

  2. En el año 1969 trabajaba para la Condesa de Montagud, doña Pilar Güell Martos, como gobernanta a sus hijos. Hice tres visitas en total al palacio de Las Cabezas, era un sitio encantador, pero en aquellos días casi sin comodidades: no había calefacción y los inviernos allí son muy fríos, la presión del agua era tan baja que se tardaron casi 3 horas en llenarse la bañera para el hijo menor, José Luis, pero tengo unas memorias muy buenas del lugar.

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