Escapadas de agua dulce por piscinas naturales de Extremadura

Si eres de los que piensan que Extremadura es seca, date una escapada este verano y déjate sorprender por cualquiera de sus 65 zonas de baño, a cual más natural. De sus más de 1.500 kilómetros de costa de agua dulce, la mayor parte de las piscinas naturales se concentra en el norte de Extremadura: un destino de interior único,  slow y en perfecta armonía con la naturaleza. Porque si eres de los que disfrutan de lo natural, este es tu destino ideal, donde te podrás bañar en lugares de ensueño e incluso protegidos como la Garganta de los Infiernos.

Valle del Jerte

Conocido popularmente como los Pilones, y en plena Reserva Natural, en la Garganta de los Infiernos se halla una de las 44 piscinas naturales más espectaculares que tiene Extremadura porque permite sumergirte en una especie de jacuzzi de lo más natural en las grandes rocas excavadas por la erosión del agua. Aunque este paraje da para mucho más, se viaje en familia, en pareja o single, solo ese momento se queda grabado en la memoria para siempre y se puede complementar con turismo activo de la mano de empresas especializadas en barranquismo o kayak que te pueden guiar incluso a la Garganta de los Infiernos más secreta.

Los Pilones frontal Andy1

Bañistas en las pozas de la Garganta de los Infiernos, en Jerte.

Es seguramente el lugar más fotografiado aunque el Valle del Jerte ofrece un sinfín de piscinas naturales para todos los gustos. En la ribera de Navaconcejo, Cabezuela y Jerte hay un buen número de charcos bien acondicionados, de fácil acceso desde la N-110 y con servicios con nombres tan costeros como Benidorm en Navaconcejo; tan autóctonos como La Pesquerona en Cabezuela o tan descripticos como El Nogalón en Jerte.

Destinos que se pueden combinar con la degustación de cerezas recién recolectadas, con rutas de senderismo imprescindibles como Las Nogaledas de Navaconcejo, con el descubrimiento de charcos más recónditos como la Garganta Bohonal de Valdastillas, con visitas culturales a pueblos con tanto encanto como Piornal, el pueblo de Jarramplas; al Torno con su Mirador de la Memoria o Tornavacas, para tener la visión más amplia de todo el valle. En verano, además, estos pueblos no solo están salpicados de charcos, sino también de fiestas y verbenas de las de toda la vida.

La Vera

Una característica común al resto del norte de Extremadura, cuyos pueblos se adornan además con proyectos tan singulares como los parasoles gigantes de ganchillo de Valverde de la Vera, que merece una visita cada verano así como a pueblos históricos como Garganta la Olla, Pasarón o Jarandila, donde seguir los pasos a Carlos V; al Monasterio de Yuste o al cementerio alemán de Cuacos donde reposan soldados muertos en las dos guerras mundiales.

Bañista en la Garganta Alardos

Chapuzón bajo el puente romano de la Garganta de Alardos, en Madrigal de la Vera.

Complementos ideales para descubrir la comarca dotada con más piscinas naturales y charcos de ensueño, para lo que ayuda y mucho la app de móviles “Extremadura es agua” de la Junta de Extremadura con todas las zonas de baño y descarga gratuita.

Su proximidad además a Madrid la convierten en un destino preferente, tanto que en lugares tan emblemáticos como la Garganta de Alardos, en Madrigal de la Vera, han optado por regular el aparcamiento con zona azul para evitar aglomeraciones y que bañarse bajo su puente romano siga siendo un capricho de dioses. La Vera atesora piscinas naturales de verde esmeralda como las gargantas de Cuartos en Losar, de Minchones  en Villanueva, de Jaranda en Jarandilla o Garganta Mayor en Garganta la Olla y charcos tan auténticos como el de Collado, llamado de Las Pilas y que vaya si te pone las pilas.

Las Hurdes

Piscina natural de Las Mestas en Las Hurdes

Niño al agua en el Charco de la Olla en Las Mestas, de Las Hurdes.

Pozas para dar y tomar encontrarás en la emblemática comarca de Las Hurdes, donde te bañes donde te bañes, si miras hacia arriba te sentirás como en el paraíso rodeado de una exuberante vegetación. Tanto si es en las más cómodas piscinas naturales como la de La Olla en Las Mestas, en Azabal o Casar de Palomero, como si te adentras en zonas de baño desde pueblitos como Ovejuela y Riomalo, donde no puede faltar la visita al Meandro Melero, o si optas por alquerías como Castillo.

Las Hurdes es un destino natural por excelencia que en verano ofrece además tradiciones únicas como la Enramá de Pinofranqueado, rutas tan accesibles como la del Chorrito de Ovejuela, que pueden terminar en un baño bajo su imponente cascada, o visitas previa consulta de horarios en las oficinas de turismo al centro de interpetación de Buñuel, que tanto dio que hablar de esta bellísima comarca, a un paso además de Castilla y León, con la que comparte destino en las Batuecas.

Sierra de Gata

Seguramente es otra de las comarcas más desconocidas de Extremadura por su posición geográfica, más cerca de Portugal que de la provincia de Badajoz, y de tanta belleza natural como Las Hurdes con hasta cinco conjuntos históricos en Sierra de Gata (San Martín de Trevejo,  Trevejo con su castillo, Hoyos, Gata y Robledillo) y por tanto pueblos de cuento. Con una gastronomía refrescante como la sencilla ensalada de naranjas, rutas tan curiosas como la del contrabando y genuinas carreteras slow para disfrutar del paisaje, Sierra de Gata tiene un catálogo de piscinas tan amplio como sorprendente.

Piscina de Gata en Sierra de Gata

Bañistas bajo el histórico puente de la piscina natural de Gata, en Sierra de Gata.

La ribera de Acebo, resurgida con vitalidad tras el incendio del verano de 2015, es un punto de encuentro habitual para el turismo acuático como las piscinas de Gata, San Martín, Valverde del Fresno, Cadalso, Eljas y Moraleja. Todas con nombre propio en el catálogo oficial de las zonas de baño naturales de la Dirección General de Turismo aunque hay aún más y tan de vanguardia como la de Descargamaría; tan alternativa como la de Villasbuenas de Gata y tan acogedora como la de Torre de don Miguel.

Ambroz-Granadilla

Piscina natural de Abadía en el Ambroz

Momento familiar en la piscina natural de Abadía, en el Valle del Ambroz.

Destino común e imprescindible en una visita al norte de Extremadura son la comarca del Ambroz y las Tierras de Granadilla, donde el agua tiene un poder tan balsámico como las del célebre balneario de Baños de Montemayor. Fresquita, pero reconfortante como en las piscinas naturales de Casas del Monte, todo un referente con las últimas obras de remodelación; de Segura de Toro, donde hay que visitar el toro de piedra que erige en el medio del pueblo; de Abadía, a un paso de la autovía por lo que sorprende aún más como un tesoro de la naturaleza y por sus grandes dimensiones; y la más reciente, la de Gargantilla, con el encanto de lo sencillo.

Como complemento, Hervás es un pueblo imprescindible de gran inquietud cultural y huella judía en su barrio más céntrico. Una visita que debe ser tan obligada como Cáparra en Tierras de Granadilla, la antigua ciudad romana marcada también por la Ruta de la Plata.

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Publicado en julio de 2016

Escapades to fresh water beaches at natural pools of Extremadura

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