Entrevista a Silvi Orión, sicodelia creativa

Hoy entrevistamos a Silvi Orión (Reus 1987).  Licenciada en Comunicación Audiovisual en el 2009, hace un Máster en Guión, Dirección y Producción de Cine, vive en Sol en el 15M: “La Revolución de Sol nos quitó de golpe esa cara de tristes”, asegura. Más tarde se especializa en Dirección Artística (escenografía, arquitectura efímera, decorados). Ha participado en varias antologías, revistas, fanzines, performances y colectivos. Cuenta con su propio taller de pintura “El Espacio” y tienda online. Hace exposiciones temporales en bares, festivales de música, galerías y centros culturales. Ha escrito varios libros-happening y “Veinteañeros” (Amargord, 2015), que es su primer poemario publicado en papel.

“Abre la puerta (de la percepción) a otra nueva realidad, infinitamente más lógica”, así describe la psicodelia, un recurso creativo al que recurre para sacar a la luz los colores y palabras de los pasillos del olvido humano. Entre toda esta amalgama creativa hay una mujer en una constante búsqueda de la belleza y la rebeldía, que logra encontrar en cada nueva obra para después volverlas a soltar y empezar de nuevo el ciclo. Todo lo que rodea  a su perímetro creativo es un territorio abonado de ensoñaciones.  Hoy Silvi Orión nos abre las puertas de su estudio.

Empezamos con la pregunta clásica de este apartado de entrevistas ¿Quién es Silvi Orión?

Silvi Orión

Pues… en mi cabeza el “término” (por así decir) lo acuñó Escan en un pasillo estrecho en el rodaje de un corto; no decidí conscientemente llamarme así. Para mí el proyecto es Orión y yo soy Silvi, lo que pasa es que hay palabras inseparables.  Pero vamos, que soy una piba de Avenida de la Paz, una chavala de barrio. Una guerrera de la luz del siglo XXI con un gran mundo interior dentro. Mi aportación a la sociedad es la fuente clara Alegría.

Veinteañeros es tu primer poemario en papel, ¿qué nos vamos a encontrar dentro de él?

Una compilación de poemas con las temáticas AMOR, VERDÁ, SUEÑOS DE LIBERTÁ, AMISTÁ, MALASAÑA… a lo largo de una década. Pedazzzito mi amor de azoteas, con la juventud por delante. El canto generacional que siempre quise escribir. Lo que aprendí en los puentes. Lo que le enseñé a los bares.

Muchos de tus poemas son un viaje de imágenes psicodélicas, es cómo si la pintora, cineasta y poeta, fueran juntas a escribir…

No sé, no sé… Cine y poesía narran va pensieros. Pintar, en cambio, tal cual lo es. Son dejarse llevar, pero diferentes.  Procuro no pensar demasiado sino darme cuenta de cómo era antes de yo llegar con mi cazamariposas. La poesía dice la verdad, el cine tiene que ser de verdad. Retratan el tiempo, son movimiento. Quieren parecerse a la vida.

La pintura trabaja más desde el inconsciente estético. Los cuadros fluyen, se sumergen, vacilan, deshacen las normas. Juegan a otra cosa. Están en otra. Para mí la psicodelia ha sido siempre tan importante por eso: porque te abre la puerta (de la percepción) a otra nueva Realidad, infinitamente más lógica.

Cine, pintura poesía, ¿caminos distintos para un mismo fin?

Con lo bien que lo estamos pasando, espero sinceramente que no haya un ningún fin. Si te llega, se queda. “Esto no se para”.

Diez años gestionando un blog, ¿cómo se consigue eso?

Silvia Orión NPDía a día. Cada entrada/post es una botella al mar, sin pretensiones, y a la vez con todo el cariño; cuando te quieres dar cuenta…  Ha sido un gran cuaderno de bitácora. Una herramienta para organizar la vida, el viaje, y un impulso a la constancia, eso seguro.  Más de cien meses se consiguen igual que todo: creyendo en ello.

¿Quizás ser bloguera haya sido el paso previo a publicar?

Quizás. Aunque desde luego no era el objetivo. El camino sólo era escribir, no más, y ese sigue siendo. En todas partes.  Los libros son mis objetos preferidos, un relevo de amistad. Todo lo que gire en torno a eso estará bien y será bueno.

¿Qué significó para tu forma de crear, vivir en La plaza del Sol en el 15M?

La Revolución de Sol nos quitó de golpe esa cara de tristes. Desnudó nuestra parte urbanita a reconocernos tierra.  Volví a politizarme y eso que a mí me sienta muy mal. No creo en los -ismos, ni siquiera en el anarquismo, creo en la Anarkía. El vislumbrar el Nuevo Mundo en asamblea, en colectivo, me inspiró otra vez la vena más hippie-comeflores y más que crear, en esos momentos, opté por escuchar. El 15-M, como el arte, es la promesa de una vida mejor.

¿Qué buscas transmitir en las jam-sessions?

Sobre todo pruebo los poemas nuevos para ver cómo funcionan en los ojos de los demás, así que, para empezar, ideas recién salidas del silencio. Por supuesto también belleza, inteligencia, instinto, aventura…  Y más que nada, probablemente, sensibilidad propia y un poquito de espectáculo con su correspondiente cachondeíto rocanrolero.

¿Qué le pides a una obra de arte para que te emocione?

Fuerza interna, autonomía moral, estilo único/genuino (que no lo podría haber hecho ninguna otra persona), complicidad, que sea arriesgada, preciosa y que vuele.

¿Con qué nuevos proyectos nos vas a sorprender próximamente?
Actualmente estoy trabajando en un libro desde primavera y una serie de cuadros, ambos proyectos bajo el título AMAPOLAS, cuyo discurso primario es el vino, el Romanticismo, las ensoñaciones pseudo-opiáceas, lo imposible y la persecución del corazón.

 Entrevista de Iván Sánchez para su columna La mirada del crononauta, publicada el 28 de marzo de 2016

Sergio García