Atardecer con Cristóbal de Morales

Me gustan los atardeceres. He visto atardeceres desde muchos lugares. Durante un tiempo, tuve la gran suerte de presenciar ese espectáculo desde la ventana de mi estudio, con solo elevar un poco la mirada. Allí estaba la Madre Naturaleza, fiel a su cita diaria, regalándome un lienzo de intensos colores. Y yo, agradecida, completaba el espectáculo con la música de uno de mis favoritos: Cristóbal de Morales.

cristíbal de moralesTodavía hoy tengo oportunidad de disfrutar de este baile cíclico. Subo el volumen de mis auriculares e inspiro hondo mirando los últimos pasos del Sol, allá, en el fondo de mi particular lienzo. Me dejo invadir por una sensación  indescriptible. Es el efecto profundo de la música de Morales. Quien la descubre desde el alma, experimenta la Música en su pura esencia.

Cristóbal de Morales fue un gran compositor del siglo XVI. Desde 1529 a 1532 estuvo trabajando en la catedral de Plasencia como Maestro de Capilla: enseñó a los cantores sus obras y otras destrezas musicales. Los habitantes de la ciudad, en aquella época, tuvieron mucha suerte de contar con un músico como Morales.

Antes de pasar esos años en Plasencia, se formó como cantor en la catedral de Sevilla y, a los 26 años le nombraron maestro de capilla en la catedral de Ávila. De ahí vino para Plasencia, cuya catedral fue pionera en muchos aspectos musicales respecto a otras de la Península.

¿Y cómo era Cristóbal de Morales? Después conocer su obra y un poco al hombre del que nos hablan los escritos, creo tener algunas claves sobre cómo era este gran polifonista:

Morales era polifacético. No solo fue un gran compositor, si no que despuntaba entre el resto como cantor. Tanto fue así que a los 35 años entró a formar parte del coro personal del Papa Pablo III. Además se preocupó de que sus obras estuvieran en las estanterías de todas las catedrales importantes de la época, tanto de la Península como de Europa o el Nuevo Mundo.

Como parece que fue muy sociable, compartió mucha música con otros compositores de la época que fue conociendo durante sus estancias en Italia y otras ciudades de España, enriqueciendo así su propio estilo de componer música. Y muchos adaptaron sus obras a otros instrumentos, como los vihuelistas, llegando a estar entre los hit parade del siglo XVI.

cristobal de morales 2No se salvó de tener algunas discusiones con los alumnos y capitulares de las catedrales en las que estuvo trabajando. Dicen que tenía un poco de genio y que era un hombre estricto, al que le gustaban las cosas bien hechas y que sus cantores siempre dieran el máximo de su esfuerzo trabajando –¡como los buenos profesores!-. En una ocasión, en Plasencia, tuvo que llamar la atención al Cabildo porque sus alumnos no asistían a las clases de música que él tenía que impartirles. Sabedor de su propio talento, pretendió que sus alumnos llegasen a lo más alto. Y, como todo buen maestro, parece que lo consiguió. Primero en Plasencia, donde los capitulares le gratifican por ello y, más adelante, casi al final de su vida, como maestro de Francisco de Guerrero en la catedral de Toledo, que llegaría a ser otro de los grandes compositores de la época.

Inspirad hondo y dejaros llevar por su música. 

Marta Serrano Gil. Musicóloga.

Publicado: 1 de marzo de 2016