Sergio García

Demetrio Alonso Izquierdo, el legislador de los sentimientos

Demetrio Alonso Izquierdo nació en 1962 en El Torno (Cáceres), pueblo enclavado en la comarca del Valle del Jerte. Procede de una familia humilde dedicada por entero a la agricultura de montaña. Maestro Industrial,  ha mantenido una estrecha relación con las labores agropecuarias en las que participa activamente. El  Valle del Jerte y el paisaje humano de su pueblo, es el lugar donde descansan muchos de los poemas del poeta torniego. Animado por su familia escribe su primer libro “Sensaciones” (Editado en enero de 2012). Sigue trabajando  la poesía en ambientes literarios, así como en recitales y presentaciones. Publica su segundo libro “Sueños y Nostalgias” (Editado en abril de 2014), donde el poeta profundiza aún más en los sentimientos. Actualmente reside en Plasencia, donde arranca sus versos de la tierra y en un cuenco hecho con sus manos los ofrece al mundo sabedor de que, el humilde que da de beber al humilde, es quien legisla sobre el corazón humano. Cercano siempre al calor de una hoguera, que son sus lectores, Demetrio Alonso rescata costumbres olvidadas, resistiendo a que su pueblo (nuestro pueblo), caiga en el olvido.

Demetrio Alonso iván sánchez

¿Quién es Demetrio Alonso?

No soy hombre que me guste definirme, tal vez caiga en la tentación de vanagloriarme y crear una imagen errónea de quien realmente soy. Pienso que la verdadera definición de Demetrio Alonso es la valoración que los demás hacen de mí, la opinión de los que me conocen y, sobre todo, el sentimiento que despierto en su compañía.

¿Qué son las “torniegas”?

La voz del pueblo, la pureza y el sentimiento de las  palabras justo en el momento en que se pronuncian. Las denomino “torniegas” por estar recogidas en las calles de El Torno y de boca de los torniegos. Es un homenaje a un pasado condenado a desaparecer.

Decir “torniegas” es diferenciar entre:

¡Ay si tali hiciera! – Prepárate para las consecuencias-

¡Ole tu guevo! – ¡Bravo!-

Si te tientan loh demoniu… – Ni se te ocurra-

Una tranca de reí – Una carcajada-

Joiu daporculu -Travieso.-

¡Chacha ya vá! -Hola-

¿Por qué seguir escribiendo en castúo?

Las ya denominadas “torniegas” se identifican más con el dialecto Alto Extremeño. De manera inconsciente personas muy características lo siguen hablando en las comarcas del norte de Extremadura. Esta forma de expresión la utilizo ante la frágil memoria que tenemos para recordar nuestras raíces. Me duele comprobar que al igual que la gente, las palabras también desaparecen con ellos.

¿Por qué está tan presente el pasado en tu obra?

He comprobado el silencio amargo de hombres y mujeres cuyo único reconocimiento es el recuerdo de su nombre en una cruz barata. He sudado y visto sudar a mi gente en cosechas arruinadas y sueños imposibles. En cada recital siento el latigazo de ojos brillantes y risas cómplices, la bondad y sencillez de personas que me ofrecen su humildad y aprobación. Porque es lo que siento que debo hacer y quiero escribir.

¿Es necesario tener buena memoria para ser poeta?

Si de algo no puedo presumir es de tener memoria, así  que, salvo que no sea poeta, en mi opinión no lo creo imprescindible. La memoria fotográfica, emocional, la sensibilidad para transmitir y, como no, un corazón tan grande como la Catedral de Plasencia, son a mi juicio más importantes que la memoria. Entre tú y yo, me da igual ser o no poeta si la gente se emociona con mi poesía.

¿Tienes una rutina a la hora de escribir?

En general no tengo rutina ni tranquilidad suficiente para tenerla. La vida me lleva y me trae a su antojo y escribo cuando siento que debo hacerlo. La poesía me regala en ocasiones un aluvión de sentimientos y en otras lo que me apetece es disfrutar sus sensaciones en soledad. Hablar con los amigos, enternecerme con un gesto, sentir las miradas que casi siempre llevan mensaje. Escuchar a un desconocido decir que siga escribiendo y el compromiso interno por mi parte de seguir haciéndolo.

demetrio alonso iván sánchez (2)

¿Qué hay en tu poesía?

En mi poesía hay sensaciones, sueños y nostalgias en forma de romances. Poemas de verso libre donde hablo de amor y  desamor. Cantos a la tristeza para vestirla con la mortaja más bonita que un poema pueda ofrecer. Gritos desgarrados al hambre y a la miseria humana. Recuerdos a la tierra y a sus gentes para que vivan eternamente orgullosos de sus vidas. “Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”. Hablo con el corazón a mí familia y, ofrezco a los que considero amigos, un lugar en forma de dedicatoria.

¿Cuáles son tus poetas de referencia?

Mi primera referencia fue la vida del campo, el recuerdo y el sentimiento ante la poesía de mi bisabuelo, Teleforo Alonso García “El tío floro”. Después vinieron Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Miguel Hernández, Federico García Lorca y, como no podía ser de otra manera, José María Gabriel y Galán. Actualmente Luis Landero y Javier Feijoo son una referencia humana y literaria importante.

¿Qué buscas en un poema ajeno?

El alma del poeta para recorrer sus versos con la mía. La sinceridad con la poesía y la coherencia  con las letras. La satisfacción de comprobar que los poetas, a pesar de ser los tíos más raros del universo, somos capaces de mover el mundo.

Tu poesía está arraigada a la tierra como un olivo. ¿Por qué?

Porque mi primer poema lo escribí sobre la propia tierra del campo, mirando hacia un horizonte de deseos, de súplicas, de rabia, de cansancio, de protesta, de… Porque el olivo es un árbol agradecido, fuerte, perenne.  La gente que lo cuida es capaz de confiarle sus secretos y marcharse con la confianza de que permanecerán eternamente ligados a la misma tierra. Por todo lo que he expuesto en esta entrevista.

¿Cuánto tiempo seguirás escribiendo con el corazón?

Mientras exista la palabra amor en un poema y la razón se niegue a interpretarla.

Publicado: 10 de febrero de 2016

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