Sergio García

Francisco Fuentes, el tipo más callado de la sala

Hoy, desde planVe, entrevistamos al  placentino Francisco Fuentes. Escritor, poeta, artista plástico, dibujante, músico… que explora toda forma de creación con un talento innato para la belleza. Es, según él mismo nos cuenta  “el tipo más callado de la sala. Una persona con miedo a no saber enhebrar su propio corazón y una fascinación absoluta por encontrar todo lo que se pueda experimentar en esta vida. He venido a sentirlo todo.”

Lo cierto es que Francisco Fuentes, es un valor cultural, una experiencia significativa y civilizatoria, la belleza de lo intangible. Su obra se desprende de lo evidente para llegar allí donde más duele, le gusta “prenderte fuego y salir corriendo”, haciendo que recuerdes sus poemas pero no el poeta, dialogar con tu estado de ánimo hasta llegar a la catarsis. Recientemente ha presentado su nuevo poemario Rocky Tokio Gang Bang, un “tótum  revolútum”  que narra la historia de una caída hacia adentro. En esta entrevista, Fran, nos habla de todo esto y más…

Eres una persona muy creativa que se mueve en varias disciplinas artísticas, ¿pero cuál es la que más te llena y por qué?

Como en casi todo lo que nos sucede en este vaivén, va por ráfagas. Y dentro de esas ráfagas depende de la melodía. Del estado de ánimo y de lo que tú necesites soltar en ese momento para poder seguir girando sin control. También hay que reconocer que es más fácil aligerar peso con algo que dominas. Así no hay frustración, sólo catarsis. Supongo que por eso suelo escribir. Me tranquiliza y a la vez me supone adentrarme en lugares que me fascinan y me aterran por igual.  Lo difícil es volver después de haber cruzado ciertas líneas en el interior de tu cabeza, pero ese es otro tema.

Francisco Fuentes

Francisco Fuentes

Treinta años de edad y ya cuentas con tres poemarios publicados, ¿a qué se debe ser tan prolífico?

Aún me quedan unos meses para los treinta (risas). A decir verdad no me considero prolífico, más bien suelo escribir despacio. Es cierto que siempre tienes cosas en la cabeza, pero creo que para cualquiera que sienta el mundo un poquito más al borde le es imposible no canalizar todo eso y, en este caso, d/escribir/lo. Sin embargo, como digo no creo que escriba rápido y, desde luego, no en grandes cantidades. A día de hoy he publicado tres poemarios porque tuve la suerte de que se confiara pronto en mí. Nada más. Si acertaron o no en aquel año 2006 lo decidiréis vosotros al leer.

 

Tus poemarios poseen una profundidad abisal, con versos que reverberan en el inconsciente, pero son libros muy cortos, ¿a qué se debe esto?

Varios factores. Me gusta prenderte fuego y salir corriendo. Tirar a dar. Y que te duela. Que te duela mucho. No quiero que sobre nada, que sea lo más intenso posible. Por eso a la hora de decidir qué queda fuera del libro prefiero que falte a que sobre. No me interesa que te guste el paisaje. Quiero que te asfixies.

También, y siendo honestos, si lo que te ha salido en los años que hayas escrito el libro son sólo veinte poemas muy buenos, pues solo son veinte. No sería justo para los poemas hacer otra cosa. Y lo que es peor, no sería real. Los libros empiezan a fallar cuando no son reales.

Me gustaría que me explicaras, si es que se puede, qué es tu nuevo poemario, ese magnífico “tótum  revolútum” que es Rocky Tokio Gang Bang.

Rocky Tokio es un diálogo, a veces explícito, a veces implícito, entre dos personajes en una realidad que se rompe lentamente. Como un archipiélago. Podría parecer un viaje, incluso una metáfora de un viaje interior, pero no. Es la historia de una caída hacia adentro. Las conversaciones y reflexiones de dos personas en un mundo que se va. Un libro fragmentado cuyo único hilo conductor es el espectador perplejo. No sabe qué ha sucedido, pero reconoce los restos.

¿Por qué escribes poesía?

Podría cortarme el dedo meñique del pie, pero sería un coñazo ir al médico y eso.

Ivan Sánchez

Ivan Sánchez

Plasencia, la ciudad que te vio nacer, está experimentando un florecimiento poético extraordinario, ¿a qué crees qué puede deberse?

Supongo que será el hecho de que te pongan tapa gratis con la caña, ¿no?

Bueno, hablando en serio, hay multitud de factores. Tenemos referentes de nuestra comunidad que están entre los mejores creadores a nivel nacional, como Gonzalo Hidalgo, Álvaro Valverde, Pérez Walias o Basilio Sánchez, y eso sin contar a los que no viven aquí, como Diego Doncel, Ada Salas o Eduardo Moga, quien, pese a no haber nacido aquí, tiene un vínculo afectivo muy grande con nuestra tierra. También tenemos varias editoriales que ponen esta comunidad en el mapa, como Periférica o Ed. Liliputienses, con J. M. Cumbreño a la cabeza, que recientemente ha llevado a cabo esa preciosa locura que es Centrifugados. Además de nuevas propuestas con gente a punto de estallar, como Le Tour 1987, también una plaga jóvenes apasionados que dan continuidad a todo esto como Urbano Pérez, Álex Chico, Mario Martín Gijón, Víctor Martín o Víctor Peña, y dos personas entre bambalinas que aman lo que hacen, Juan Ramón Santos (otro de los máximos exponentes) y Julio Pérez. Pero es que además, y para cerrar el círculo, tenemos el maldito Maracaná, uno de los mejores espacios culturales del país, La Puerta de Tannhäusser. Con todos estos ingredientes, ¿alguien consideraba que hubiera otra opción?

Dicho esto, también creo que a día de hoy mi generación no piensa en estos términos de fuera o dentro de, lo importante es que haya gente con ganas de sangrar y mancharlo todo.

¿Qué significa para ti Javier Pérez Walias?

Yo ahora mismo no estaría respondiendo esta entrevista si no fuera por él. Tener dentro de tu familia a uno de tus referentes es un privilegio. Incluso cuando a día de hoy tenemos propuestas distintas en cuanto a forma (que no en cuanto a fondo, y menos aún en la manera de entender lo importante que es esto de la poesía) sigue siendo mi guía espiritual, a quien pregunto y de quien aprendo, con quien me río y me lamento, y junto a José María Castrillón una de las personas que más me han hecho crecer.

Y esto si hablamos solo de nuestro vínculo personal. El hecho de que Javier es a día de hoy una figura fundamental para entender la poesía actual en Extremadura ya lo sabéis todos.

He visto alguno de tus dibujos y siguen la línea de tus poesías “profundidad, hipnotismo y por supuesto, talento”, ¿qué buscas cuándo dibujas?

En el fondo yo soy la misma persona cuando pinto y cuando escribo. Las preocupaciones que te vuelan la cabeza son las que son y por tanto vas a salpicar con ellas cualquier cosa que hagas, utilices un soporte u otro. Normalmente no piensas si lo que tienes dentro debe salir al mundo de una u otra manera. Simplemente lo sientes y lo escupes.

Tus poemas son como puñetazos en el alma, y suelen estar limpios de polvo y paja, ¿quizás, porque huyes de lo evidente?

Me encanta lo que dices, yo no lo podría haber definido mejor. Puñetazos en el alma.

Escribir es quitar lo que sobra a golpe. Dejarte a solas frente a la vida. Sin televisión. Sin un taxi en la puerta. Sólo tú y tu propia finitud.

Y sí, constantemente busco ir un paso más allá, darle una vuelta casi mística a las cosas. No creo que lo consiga siempre, pero sí que esa intencionalidad me parece una seña de identidad particular.

¿Qué es un poeta en la actualidad?

Un disidente. Un salmón. Un visionario. Un iluso. Un soñador con un apretón de manos firme. Un bastión pintado de colores. Un grupo de japoneses sacando fotos a todo sin darse cuenta de que tienen las cosas delante de sí mismos. Vuelven a casa y la mitad del viaje la han visto por el objetivo de su cámara en lugar de por sus ojos. El problema es que la luz nunca será la misma en una fotografía.

Te he oído tocar la guitarra y versionar alguno de tus poemas y no lo haces nada mal, ¿para cuándo un concierto?

Eso va a estar complicado que lo veas. Es solo una afición. También me gusta saltar sobre la cama los Domingos y no por ello voy a hacerlo en público. Creo.

Lo que sí me encantaría es montar algún tipo de performance con una amiga, Travis Birds, cuya música me recuerda que aún todo es posible. (Travis, date por aludida).

A pesar de ser joven y con un gran talento creativo no te prodigas en las redes sociales, siendo hoy un importante elemento de “promoción”, me atrevería a decir que incluso huyes de ello, ¿por qué?

No huyo de ello, pero tampoco me parece una herramienta que me vaya a ayudar a escribir mejor. No me gusta la inmediatez de las redes sociales ni que nos acariciemos obscenamente la oreja unos a otros. No me lo creo nena, que diría Quique González.

Por otro lado, lo que yo busco es escribir ese libro que te destroce la vida, no el más leído ni el más comentado. Si coinciden ambas cosas será cuestión de suerte, pero no es algo que me importe mucho. Sería jodidamente feliz si un día llegara a escribir mi propio A sangre fría, de Capote, mi propio Héroes, de Loriga, o mi propio Catedral, de Carver. La promoción vale para un teléfono móvil o un coche, no para un libro.

Para mí la mejor promoción es un buen libro. Que cuando se te acabe por resbalar de las manos caiga de pie.

 

Una mente tan inquieta como la tuya siempre está creando, ¿en qué andas trabajando ahora?

Creo que escribiendo relatos, pero ya no estoy muy seguro. Hay bastantes batallas internas en curso, así que veremos por donde rompo. Es cierto que llevo tiempo preparando un primer libro de cuentos, y sin embargo en un momento concreto hice un alto en el camino y puedo decir que prácticamente vomité Rocky Tokio, lo cual por otra parte quizá explique la imagen formal de este poemario y los temas tratados, así que supongo que lo que seguiré haciendo es lo único que sé hacer, seguir mi corazón. Eso y esperar que suceda.

 Y por último, cuéntame lo que quieras.

Por mi parte nada más, gracias por dedicarme este rato y recordad, hay que romperse en pedazos con la primavera, ya sabéis, hay que aprender a lanzar nuestro cuerpo en todas direcciones, como el suicida del Empire State.

 Publicado en mayo de 2015