En La Puerta con Cero, de Pablo Luque Pinilla

Hoy viernes 6 de febrero a las ocho presentamos Cero, el último libro de Pablo Luque Pinilla, publicado por la sevillana Renacimiento, en La Puerta de Tannhäuser.

Por mi amistad con el poeta, leí el original en su archivo correspondiente (ya no se estilan los mecanoscritos) y le trasladé algunas indicaciones. Pocas, creo recordar. El libro me pareció ya logrado. Cuando Pablo, hombre minucioso, me pidió que escribiera unas líneas para la contracubierta del libro (algo novedoso por estos lares), le envié lo que sigue: “Esta es una obra densa, muy pensada, resuelta con oficio, completa, cerrada y circular (como su título), que no hace concesiones a ninguna galería, que apunta a lo más alto, algo, por cierto, poco frecuente en nuestra poesía actual. Basta con reparar en las citas o epígrafes que menudean por el libro, todo un tratado. De cultura vivida, añado. Se agradece su tono (personal e intransferible), que en la literatura lo es todo, y esa mezcla de ciencia y verso, de concreto y de abstarcto, de lo más antiguo y de lo más moderno, con un aire intempestivo, y radical (en el mejor sentido). También la precisión. Que vale para el vocabulario, claro, pero también para todo lo demás, incluido el sentido”.

El madrileño Pablo Luque es autor de SFO (con fotografías de José Luis R. Torrego, Renacimiento, 2013) y Los ojos de tu nombre (Huerga & Fierro, 2004), así como de la antología Avanti. Poetas españoles de entresiglos XX-XXI (Olifante, 2009).

También ha publicado poesía, crítica, estudios, artículos y entrevistas en diversos medios españoles y ediciones bilingües italianas.

Cero

En lo que respecta a Cero, el libro que nos ocupará esta noche, Luque ha explicado que se titula así no porque él se identifique con el vacío implícito en ese número, al contrario, hace referencia a un origen, al punto desde el cual se parte para emprender un camino o una búsqueda. Por eso, buena parte de los poemas que lo componen tienen una voluntad de definir, de decir y de describir las cosas, como queriendo dotar a la palabra poética de esa potencia creadora que alberga su etimología.

A Pablo, me consta, le hacía mucha ilusión venir a Plasencia a presentar su libro. Precisamente en La Puerta de Tannhäuser, una librería-café que ha conseguido llegar a muchos sitios y a muchos escritores y editores. Ojalá se sienta cómodo y acompañado.