El río Jerte, el de aguas cristalinas.

El río Jerte nace en el puerto de Tornavacas, cerca de 900 metros sobre el nivel del mar y desde allí baja por el valle que recibe su nombre, hasta los 345 metros. A esa altura es cuando se abre paso bordeando la ciudad de Plasencia, arropándola con su curso.

Sus aguas se alimentan de las gargantas que caen a ambos lados del valle, y en su abrupto descenso forma remolinos entre los berrocales de su fondo, así como hermosas cascadas para disfrutar, como Las Nogaledas y la cascada Marta. También su caudal favorece las piscinas naturales que emergen a su paso a lo largo del valle. Una vez que supera Plasencia, se vuelve un río manso, que sirve para regar los sembradíos colindantes. Sus aguas cambian de nombre cerca de Galisteo cuando llegan al río Alagón.

Es un río de apenas 70 kilómetros, afluente del Alagón, el que a su vez derrama sus aguas al Tajo, todo dentro de Extremadura. El nombre del río Jerte, proviene del árabe: Xerit, palabra que puede haber tenido dos significados: “río angosto” o “río cristalino”.

El Valle del Jerte es conocido en el mundo entero por sus cerezas y por la gran cantidad de estos frutales que crecen en este estrecho valle. Son tantos que una de las estampas más hermosas para disfrutar es el momento de la floración del cerezo.